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jueves, 10 de septiembre de 2020

Organizando la biblioteca digital personal

Decíamos mientras elaborábamos el inventario de la biblioteca personal digital (2015) que hay dos formas principales de acceder a los contenidos individuales de los documentos digitales:

  1. Mediante la aplicación o programa con la que se ha creado el documento, que es necesario abrir primero para poder realizar la búsqueda después. Es el caso del correo electrónico en cualquiera de sus versiones: primero se abre el programa, la aplicación o la versión web en el navegador y luego se accede a las bandejas con los correos individuales. En estos hay tres parámetros que ayudan a encontrar lo que se desea: el creador (remitente o emisor), el asunto y la fecha. Gmail, por ejemplo, agrupa los mensajes individuales en conversaciones, encadenando los intercambios y presentándolos juntos. El programa de notas Keep también funciona así, a la vista en la propia aplicación móvil, pero de forma opaca para el usuario que quiere localizar los textos o las imágenes anejas en carpetas accesibles con un explorador de archivos. En Android hay que tener permisos de superusuario para consultar el interior de las carpetas /data/data donde se encuentran ocultos los datos de muchas de las aplicaciones. Normalmente, pues, no se pueden coger en esos sitios inaccesibles

  2. Mediante un explorador de archivos, ya que los documentos aparecen colocados en las estanterías digitales (carpetas) de forma visible para el usuario, que puede acceder a ellas. Es el caso de los escritos creados con los procesadores de textos, que siempre hay que escoger guardar en alguna carpeta y para ello deberemos darle un nombre de archivo. Quedan fijadas entonces cuatro atributos que permiten identificarlo: nombre de archivo, tipo (la extensión de archivo que identifica la aplicación que lo abre), la fecha y el tamaño. 
  • Hay aún una modalidad mixta, de archivos que podemos identificar de forma individual y copiar o mover a nuestro antojo, pero de forma limitada. En WhatsApp las imágenes, vídeos y audios están en carpetas accesibles mediante el explorador de archivos y pueden ser abiertas por cualquier aplicación especializada; pero los textos están codificados en archivos que únicamente puede abrir la aplicación de mensajería. Así ocurre también con la aplicación de notas Evernote.
Así pues, las formas en las que podemos colocar nuestras estanterías digitales están sometidas a importantes restricciones: el borrado y expurgo está mediatizado por las propias aplicaciones, que poseen la llave exclusiva de entrada a sus mensajes, correos, notas y escritos digitales varios. Podemos borrar correos, pero lo deberemos hacer desde la propia aplicación de correo. Si la desinstalamos de un terminal, perdemos los archivos asociados, la correspondencia digital, por ejemplo, o las notas. Pero puede que haya más copias.

Cada vez más aplicaciones (salvo WhatsApp) conservan una copia de los archivos en sus servidores de la nube, asociados a nuestra cuenta personal, de forma que lo que haya en un terminal concreto no es lo decisivo, sino lo que exista en la nube, que es la referencia para sincronizar los terminales. Por ejemplo, el correo, o las notas de Keep, que pueden ser consultadas y editadas tanto desde la aplicación para Android en el teléfono como en la tableta o el ordenador de sobremesa mediante el navegador, accediendo al sitio web keep.google.com. Si actualizamos una nota en un dispositivo, y tenemos activada la actualización, en poco tiempo los cambios ascienden a la nube y luego descienden a cualquier otro terminal en el que tengamos nuestra cuenta personal y esté también activada la actualización y sincronización de datos. Es fácil comprobar este hecho con el correo o las aplicaciones de chateo digital.

Nuestra biblioteca digital personal se extiende a la nube y muchos contenidos poseen réplicas en diversos dispositivos: el expurgo en uno no implica necesariamente el expurgo en todos ellos. El asunto del borrado definitivo de datos almacenados por nuestros proveedores de aplicaciones en nuestras cuentas de usuario es uno de los más peliagudos, porque pone sobre la mesa las limitaciones existentes en el control sobre nuestros propios datos. La propiedad no es lo mismo que el acceso.

¿Qué podemos concluir de las reflexiones anteriores? Que hay que atender varios frentes a la hora de organizar la biblioteca digital personal y tenerla tan ordenada como la analógica. O mejor, ya que es mucho más vasta.
  1. Hay muchos elementos digitales efímeros, muchísimos más que los analógicos, de tal forma que expurgarlos se convierte en una prioridad. Por otra parte, nada raro, porque es lo mismo que hacemos con el papel. La frecuencia con la que hay que acometerlo depende de la memoria de almacenamiento disponible. Hay programas, como los de correo, que hacen expurgo automático transcurrido un plazo temporal pero, en contraste, las carpetas de descargas hay que limpiarlas a mano cada tanto, al igual que las papeleras de los sistemas operativos de sobremesa, ya que los de sistemas móviles carecen de ellas, porque terminan saturándose, desbordándose e impidiendo el funcionamiento general.
  2. En el mundo analógico los libros están colocados en librerías, estanterías y baldas, más o menos ordenados, y los documentos impresos o manuscritos en archivadores y carpetas localizadas en habitaciones especiales y mobiliario específico. En el mundo digital existen los dispositivos de almacenamiento, estructurados en carpetas y ficheros, que son los equivalentes virtuales de librerías, estanterías y baldas. Discos duros internos y externos, pinchos USB, memorias de dispositivos móviles, almacenes en la nube. 
  3. Los ficheros están desperdigados por todos ellos, acaso duplicados, olvidados y desde luego sin indexar. ¿Qué hacemos con los nuevos ficheros, dónde los colocamos? ¿Y con los antiguos, cómo los ordenamos para que sean fáciles de recuperar? Renombrar los ficheros es la tarea más crítica, porque es la forma de asegurar que una búsqueda con el explorador o gestor de archivos dé resultados. Un fichero mal nombrado es una obra desaparecida. Pero luego hay que recolocar los ficheros en una estructura de carpetas u dispositivos que tenga algún sentido, y permita el crecimiento, porque la única manera de que disminuya el número de títulos de nuestra biblioteca es cuando se estropea el disco duro que contiene libros y documentos y no es posible recuperarlos. El resto de posibilidades apuntan siempre al crecimiento, no diremos exponencial, pero poco menos.
  4. Hay muchos documentos digitales que viven, como indicamos más arriba, en sus aplicaciones nativas, correos y mensajes, sobre todo. Algunos merecen sobrevivir al expurgo automático o manual y descender a una estantería virtual, donde puedan ser conservados y recuperados. Hay conversaciones de chat que se pueden exportar como documentos de texto o pdf y descargarlos a una balda virtual. Hay correos importantes que se pueden descargar como documentos pdf para preservarlos, pero no a la carpeta temporal de Descargas, sino a un destino más definitivo y menos cajón de sastre.
  5. La única manera de sobrevivir siempre al desastre es tener varias copias de la biblioteca digital, una de ellas en alguna nube. Y si además esa nube es capaz de sincronizarse con carpetas locales, miel sobre hojuelas.
  6. Los especialistas en ordenar la información son los bibliotecarios y documentalistas, que se sirven de los metadatos para ordenar y recuperar los datos. El título de un fichero es un metadato, como lo es el nombre del autor, su título, su contenido, su tamaño, su formato, su fecha... Si tengo esos metadatos, podré buscar por ellos y recuperar todas las obras de un autor o un contenido, aunque su título no los recoja. En el mundo analógico esa tarea de clasificación la realizan unos pocos mortales, pero la mayoría coloca los libros por orden alfabético o temático, más o menos, y tira millas. Pone también una etiqueta o titulillo en el archivador o la carpeta y sanseacabó. En el mundo digital hay programas que son capaces de trabajar con los metadatos de las obras, cosechándolos o permitiendo que el usuario los introduzca fácilmente. Por ejemplo, el gestor de libros electrónicos calibre


  7. Si no damos el paso a la gestión bibliotecaria de metadatos, sigamos la buena práctica de renombrar con sentido y confiar que el buscador del explorador de archivos tenga los filtros necesarios para recuperar lo que buscamos.

domingo, 24 de febrero de 2019

El lector móvil

El Plan Anual de Publicaciones 2019 de la Consejería de Educación e Investigación de la Comunidad de Madrid contempla la publicación de la obra El lector móvil: del jeroglífico al emoticono.

En marzo de 2019 se ofrece un curso de formación del profesorado sobre dicha materia en CTIF Madrid-Norte, que tiene una publiweb de referencia El lector andante.

sábado, 11 de marzo de 2017

Configuración de FBReader para Android en español

Actualizado en 2021. En una entrada anterior tratamos sobre Una biblioteca digital familiar en la nube con FBReader. Hoy vamos a exponer con detalle cómo se puede configurar la aplicación en español, para una lectura óptima y el uso de algunas de sus posibilidades. Es una aplicación de lectura móvil para libros abiertos, es decir sin cifrado DRM., pertenecientes al procomún, cada vez más numerosos.

1. Descarga e instalación de FBReader para Android


La página oficial en inglés muestra que es una aplicación multiplataforma, aunque la más desarrollada es la versión para Android. Hay una versión gratuita (sin publicidad) y otra premium de pago de 4,99 euros [2,99 euros en estos días de confinamiento en que actualizo el artículo en 2020; 6,99 € en 2021] (con algunos elementos integrados: traductor, lector de pdf y cómic, lectura en voz alta...). Si se usa una cuenta compartida puede valer para otros tantos dispositivos.

La instalación solicita diversos permisos y se abre a pantalla completa: una pulsación en el medio de la pantalla abre los controles. Pulsando en la esquina superior izquierda se accede a la Biblioteca local del dispositivo, que por defecto es la carpeta Books. Conviene mucho mover siempre los libros electrónicos a esa carpeta, por ejemplo desde la de Download, con el explorador de archivos.

2. Configuración


En la opción de arriba-derecha con tres puntos verticales ⁝ se accede a Ajustes, donde podremos Aumentar o disminuir la fuente, seleccionar en Texto la fuente por defecto y su tamaño, Márgenes, Paso de páginas y, algo muy útil, en Menú cancelar, la opción Libro anterior, para que al pulsar la tecla Atrás de Android (<) se abra el libro que se estaba leyendo anteriormente, y podamos ir del uno al otro con rapidez.

En la opción Diccionario y traductor-Buscar palabra suelta escoger ColorDict3. 

Otra opción esencial es la de Instalar plugins: escoger Estantería, TTS+ (Texto to Speech)PDF.

Por último, FBReader permite una biblioteca digital personal en la nube que utiliza como almacenillo para los libros electrónicos una carpeta de una cuenta de usuario de Google Drive. Para activar esta opción hay que entrar en Ajustes-Sincronización (ajustes de la biblioteca en red) y pulsar Activar sincronización. Pedirá que se seleccione una cuenta propia de Google.

Si se tienen varios dispositivos con Android donde instalar la aplicación, merece la pena probar a activar la opción Cambiar libro actual (Abrir el mismo libro en todos los dispositivos).

3. Biblioteca en la nube


Una vez activada la sincronización, el funcionamiento es sencillo: cualquier libro de la carpeta Books del dispositivo y que abramos con la aplicación será copiado en la carpeta FBReader book network que se crea al efecto en la nube (en la red), donde quedará custodiado, aunque se borre del dispositivo. Desde allí se descargará la copia en el otro dispositivo ─mediante un aviso─ si hemos activado la opción Cambiar libro actual.

Eso permite leer en el móvil y pasar luego a la tableta y luego de nuevo al móvil, sin perder el punto de lectura, ya que por defecto está activada la opción Sincronizar las posiciones de lectura (Siempre).

Otra forma rápida de incluir libros en la biblioteca personal de la nube es usando la web de FBReader con el ordenador de escritorio: visitar https://books.fbreader.org/ identificándose (Sign in) con los datos de la cuenta de Google. Hay una opción de añadir libros (Add on) arrastrando (Drop). Se puede hacer con varios a la vez. Lo que sucede es que FBReader extrae los metadatos de título y autor y luego copia el archivo en los servidores de Google Drive de nuestra cuenta, borrándolo del suyo, ya que no almacena nuestros libros electrónicos. También se pueden borrar los títulos. Si el libro que se intenta subir ya estuviera en la biblioteca, da un aviso.

Si por una desgracia no pudiéramos acceder a nuestro dispositivo, por pérdida, robo, deterioro..., nuestra colección de libros digitales permanecería a salvo en la nube y sería accesible desde el ordenador y también desde cualquier otro dispositivo móvil donde instalemos la aplicación y sincronicemos con la misma cuenta donde se halla nuestra colección en red. No solo los libros, sino también los marcadores y notas que hayamos realizado sobre ellos.

Ayuda oficial en inglés: FBReader and the book network: an illustrated guide.

4. Lectura en voz alta (TTS Texto to Speech)


Mediante una aplicación denominada FBReader TTS+ Plugin se instala un complemento que permite que una voz sintética lea en voz alta el texto digital abierto en FBReader, en la opción Speak+.

Permite regular la velocidad (una maravilla), el volumen y, ¡ojo!, el tono (infantil, mujer, hombre). También se puede concretar el tiempo de pausa después de un punto y seguido.

La aplicación TTS necesita por su parte que existan voces sintéticas instaladas en el dispositivo. Suele haber alguna por defecto, pero también se pueden descargar de la Play Store u otros sitios. Se localizan en la opción de Ajustes denominada Idioma e introducción de texto (no en Sonido), en el apartado Síntesis de voz. Suele haber una Síntesis de Google, que permite instalar archivos de voz de varias lenguas.

Normalmente las voces sintéticas forman parte de aplicaciones gratuitas que incluyen motores de texto a voz para reproducirlas, pero las voces sintéticas pueden ser también gratuitas, como en Síntesis de voz de Google, o de pago, como en Acapela TTS Voices o SVOX, que son las de mejor calidad (como la Inés de Acapela).

Por cierto, el motor @Voice Aloud Reader permite leer en voz alta cualquier texto, incluso una página web que se esté visitando con el navegador, mediante la opción Enviar a @Voice.

Nota de actualización en 2020: la extensión citada ya no está disponible en la Play Store, pero sí en otros repositorios, como UptoDown; ahora es la versión premium de FBReader de pago la que tiene integrada la opción de lectura en voz alta (Read aloud) sin necesidad de añadir un plugin. Utilísima.

5. Subrayados, notas, diccionarios.

Una pulsación prolongada sobre una palabra permite activar un seleccionador y el arrastre sin soltar amplía la selección a varias líneas de texto. Al soltar aparece un menú de iconos con varias posibilidades, en este orden:

  • Subrayar y resaltar en color y crear un marcador. Se pueden editar varios estilos de colores.
  • Buscar en un diccionario mediante Colordict (palabra suelta) o en el traductor (frase). Para ello hay que instalar previamente la aplicación ColorDict 3 y descargar algunos archivos con diccionarios, que deben copiarse y extraerse en la carpeta /dictdata, como estos dictdata.zip. La primera vez necesitará indexar los diccionarios. Hay que escoger el orden de respuesta de los diversos diccionarios.
  • Buscar en Internet: abre los resultados de una búsqueda en el navegador. Se puede completar con la expresión "DLE", Diccionario de la lengua española, para que la realice en ese sitio web, constantemente actualizado y riquísimo.
  • Compartir el párrafo seleccionado, a una nota, correo o mensaje. Una excelente combinación es con la aplicación Google Keep: notas y listas que, claro, habría que tener instalada previamente.
  • Copiar el texto, para luego pegarlo en otra parte.
  • Borrar la selección.

6. Fuentes

En la pantalla de lectura de una obra hay un acceso a rápido a Aumentar fuente o Disminuir fuente, que se refiere al tamaño de la letra activa. Es un procedimiento rápido para cambiarlo, conforme a la hora del día, la luz...

Por defecto, en los Ajustes, FBReader coge las fuentes disponibles de la carpeta /fonts (en opción Directorios), y la hora de leer se puede dejar que sea la CSS del libro la que decida la fuente («Usar la familia de fuentes definida en el CSS») o se puede desactivar esa opción y que sea la fuente de la opción Texto la que prime y sea el lector el que escoja la familia tipográfica, el tamaño, etc.

Se puede copiar y extraer fuentes en la carpeta /fonts. Aquí hay algunas fonts.zip (Literata, Open Sans, Merriweather...).

7. Compartir

Esa opción permite enviar por correo una copia del libro o de un texto seleccionado al destintaria que nos interese.

8. FBReader para iOS.


martes, 27 de diciembre de 2016

Se publica «Cervantes con Goya: leyentes y mirones de caprichos y desastres»

Se ha publicado el número de noviembre de la revista Letra 15, el número 6 ya, que contiene el artículo Cervantes con Goya: leyentes y mirones de caprichos y desastres, en el que se explora la imagen digital.

Este es el abstract:

«Ensayo dramatizado, con forma de coloquio, sobre la puesta en marcha de un proyecto de investigación web con alumnos de bachillerato sobre las relaciones entre historia, literatura y artes visuales. Se exploran los vínculos entre Cervantes y Goya en el contexto de la locura de las brujas, utilizando como recursos principales las posibilidades que ofrecen las imágenes digitales y el uso didáctico de los dispositivos móviles.

Se analizan con profundidad el «Coloquio de los perros» y los «Caprichos», se practican las técnicas colaborativas de lectura y escritura móviles de toma de notas digitales y de creación de obras derivadas mediante recorte digital y se recorre la historia de la imagen múltiple, desde el grabado y la estampa hasta la imagen digital de nuestros días, analizando la bibliografía y exponiendo los principales recursos digitales disponibles en línea.

Se crea una publiweb ─publicación en línea en formato web─ denominada Cervantes, Goya y las brujas en la que se dan la mano la Historia, la Lengua española y literatura y la Historia del arte».
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sábado, 16 de enero de 2016

Se publica «Alonso Quijano y la biblioteca digital personal»

Se publica, el pasado noviembre, el número 4 de la revista Letra 15, donde se encuentra el artículo Alonso Quijano y la biblioteca digital personal, en el que se exploran diversas formas de acercamiento al Quijote mediante técnicas de lectura móvil y la aplicación del concepto de biblioteca digital personal, al que dedicamos una entrada en este cuaderno de bitácora.

Se tratan también las bibliotecas escolares digitales, en su versión móvil, sobre las que hay un artículo interesante, todavía pendiente de publicación, en las actas del Congreso Iberoamericano sobre Bibliotecas Escolares, CIBES 2015.

Se habla también del préstamo bibliotecario digital eBiblio.

Así concluye el articulista su encuentro con bachilleres el Día del Libro de 2016:

«Y, tras una preciosa descripción de sucesos maravillosos que sigue a lo anterior, termina don Quijote con este memorable elogio de la lectura, que no resisto a leerles con mi propia voz, y no se preocupen si notan que me tiembla de emoción: es que de chaval leí muchos cómics de superhéroes y solo tras pasear por el Quijote una y otra vez he llegado a comprender de verdad por qué me gustaban tanto.»


miércoles, 10 de diciembre de 2014

Se publica «Sacad los móviles, vamos escribir»

Se acaba de publicar en el número 2 de la revista digital Letra 15 el artículo académico «Sacad los móviles, vamos a escribir», dedicado a la escritura digital móvil, que es la continuación o segunda parte de «Sacad los móviles, vamos a leer», que a su vez se centra en la lectura digital móvil, y del que se trató en una entrada anterior de este blog.

Profesores y alumnos de Bachillerato se encuentran en el aula y fuera de ella, para hablar de Literatura y de Historia, y de cómo algunas obras se localizan en el espacio y en el mapa, en lugares que pueden ser visitados hoy, con los textos originales en la mano, para averiguar qué sobrevive de otros tiempos y qué nuevas naturalezas ocupan sus sitios: son visitas para practicar la geografía literaria. En la Plaza Mayor de Madrid se encuentran con las criaturas de Galdós y en el Observatorio Astronómico con las de Baroja. Pero se proponen otras visitas más, para descubrir otras geografías literarias, de Galdós y Baroja, pero también de Valle-Inclán y Juan Ramón Jiménez.

Estos encuentros se realizan utilizando herramientas de lectura y escritura digitales y móviles: descargando archivos, leyendo en línea, sacando fotos, señalando ubicaciones, tomando notas, enviando mensajes, consultando diccionarios, redactando con las yemas de los dedos, mediante teclados virtuales, primero borradores, que se corrigen con ayudas digitales, y luego difundiendo las versiones finales, en chats, blogs o wikis, los nuevos géneros literarios digitales, basados en la autoedición.

Como apoyo a estas visitas literarias y sesiones docentes, el profesor encarga a los alumnos que lean artículos sobre escritura digital móvil, que luego discuten en las jornadas de clase posteriores. Esos artículos son precisamente las entradas anteriores de nuestro blog, que forman así un ecosistema digital con el artículo académico de Letra 15, y que se entreenlazan (sic) con él, en un ejemplo estupendo de hipertexto.

viernes, 7 de noviembre de 2014

Experimentos de escritura digital 2. Tabletas

La entrada anterior de la serie estaba dedicada a Experimentos de escritura digital 1. Teléfonos y en esta nos vamos a ocupar de las tabletas.

Las tabletas son más grandes que los teléfonos, al menos de momento. Tenemos delante una pantalla de siete, ocho, nueve, diez pulgadas, que levantada hay que manejar con dos manos, por lo que lo más frecuente es apoyarla sobre la mesa o sobre una funda que permita una posición oblicua. Al querer escribir un correo o una nota (WhatsApp no suele estar instalado ya que se asocia a las llamadas de voz -Nota 29-8-2015: ya existe versión web con acceso desde el navegador-) se nos abre un teclado que ocupa toda la pantalla y que nos ofrece la posibilidad de escoger la modalidad de escritura preferida.

Teclado virtual con orientación horizontal en una tableta de 7"
Es un teclado grande comparado con el del teléfono móvil, hay más espacio y las teclas son de mayor tamaño; además las tabletas se suelen usar con orientación horizontal, lo que hace crecer aún más el teclado virtual. Algunas aplicaciones de teclados ofrecen más teclas a la vista en las tabletas (Swype 36 a 41; Teclado de Google 35 a 39; Swiftkey: 34 a 35) aunque con un diseño muy parecido y basado siempre en el del teclado QWERTY. Recuerda a los teclados físicos de ordenador (104 teclas), salvo por el menor número de caracteres en las teclas a la vista.



Hay que decir que esta forma del teclado, la QWERTY, es la predominante, pero de ninguna manera la única posible. Es más, como fruto de la evolución cultural ha ido cambiando poco a poco, adaptándose a nuevos entornos, diferentes a los originales en los que nació (las máquinas de escribir en las que se atascaban algunas letras), y arrastra algunas deficiencias, como obligar a escribir palabras con usa sola mano aunque esté disponibles las dos; también ocurre que las letras no están dispuestas según el uso más frecuente y así se derrochan movimientos de ascenso y descenso sobre la línea media que se podrían aligerar bastante. Pero es el que predomina, por el momento, y hay que resignarse a utilizarlo.

La mejor visibilidad del teclado en las tabletas gracias a su mayor tamaño se vuelve un problema porque los dedos deben recorrer distancias más largas y trayectorias más complejas. Así ocurre al utilizar la escritura tecleada, tanto la pulsada con un único dedo como la deslizante. El proceso de escritura de hace lento y agotador, ya que la mano ha de recorrer mucho espacio cada vez. Los textos largos son especialmente cansinos. Escribir en una tableta es una pesadez.

Existe una solución parcial, que ya conocemos, usar versiones compactas del teclado, como permiten Swype o Swiftkey, que acortan los recorridos, aunque se visualizan peor. También es posible desacoplar el teclado, hacerlo flotante y moverlo por la pantalla para colocarlo donde mejor convenga.

Teclado virtual completo en una tableta de 7" con orientación vertical

Teclado virtual compacto alineado al lado derecho de la pantalla en una tableta de 7"
Otra opción es usar escritura pulsada con pulgares, que sólo es viable si configuramos el teclado en esa modalidad partida, que ofrecen tanto Swiftkey como Swype. La dificultad de escribir con pulgares en la tableta radica en otra parte, en que es necesario cogerla con las manos y sujetarla mientras se escribe, lo que añade una cierta incomodidad.

Teclado virtual partido, para pulgares, en una tableta de 7"
Las otras dos modalidades de escritura que las cinco que nos ocupan también son perfectamente viables en las tabletas.

La escritura dictada funciona en las tableta de manera idéntica a como lo hace en los teléfonos, con la primacía del Dictado por voz de Google y la opción de peso de Dragon de Swype, que reconoce más signos de puntuación (Nota 29-8-2015: Google ha igualado la calidad del reconocimiento de los signos de puntuación dictados). A ello dedicaremos una entrada específica en este blog más adelante.

Por último, la escritura dibujada tiene una mejor oportunidad en las tabletas, gracias precisamente al mayor espacio disponible para escribir las letras, palabras, incluso frases. También le dedicaremos en el futuro una entrada específica en el blog ((Nota 29-8-2015: Google ha difundido hace unos meses la magnífica aplicación Escritura a mano, que es una traducción literal de Handwriting, no muy afortunada porque todas las escrituras digitales salvo la dictada son a mano).

Escritura a mano, con MyScript Stylus, en tableta de 7"

Experimento 1. Escritura digital en tableta: cinco modalidades con el mismo texto y un solo redactor


Comprobar la redacción de un mismo texto de dos párrafos usando las cinco modalidades de escritura, utilizando cualquier aplicación de escritura, como las notas de Keep.  La prueba definitiva debe realizarse una vez practicados por separado los distintos métodos y sintiéndose mínimamente cómodo con cada uno de ellos.

Experimento 2. Escritura digital en tableta: cinco modalidades con el mismo texto y diferentes redactores


Competición de velocidad y calidad de redacción, utilizando el correo electrónico, por ejemplo, o una mensajería como Hangouts para Android. Varios competidores, cada uno con una modalidad de escritura digital, inician la redacción a la vez, escriben y corrigen y, por fin, envían el texto a los demás.

La mecanografía a ciegas en las tabletas


Las tabletas admiten otra posibilidad de escritura, inviable en los teléfonos: la mecanografía a ciegas, la escritura con los diez dedos, la ultravelocidad, como con los teclados de ordenador. Esta técnica exige en primer lugar una cuidadosa formación: aproximadamente un mes de clases diarias de una hora para conseguir 150 pulsaciones por minuto. En segundo lugar exige una práctica constante para mantener o incrementar la velocidad conseguida. Se escribe sin necesidad de mirar el teclado: los ojos pueden mirar la vacío o al texto que se quiere copiar, ya que los dedos se mueven inconscientemente hacia sus teclas destino.

En principio, en las tabletas sería hacer lo mismo que en los teclados físicos: se colocan las manos sobre el teclado virtual, se juntan los dedos localizando la efe y la gé y se pulsan las teclas. Pero en la tabletas no es como en los teclados físicos. Puede ocurrir cualquier cosa, como dijimos en una entrada anterior. Normalmente es un poco desastre y cunde el desánimo: las tabletas no valen para escribir rápido, los teclados virtuales no lo permiten, surgen mil inconvenientes para el teclista experto de ordenador... Por ejemplo, no se pueden anclar los dedos índices en las marcas de las letras efe y jota porque los teclados capacitivos no las permiten. Al no haber punto de referencia, no es nada fácil acertar con el carácter que se busca y surgen mil erratas. El teclado táctil es tan sensible que se emborronan los textos por acumulación de letras. Como no son teclados completos de cien teclas, sino que tienen cuarenta o cincuenta, para que quepan en pantalla, necesitan que cada posición de tecla active varios caracteres, a los que se accede por pulsación corta o larga o por otra tecla que sustituye el teclado alfabético por el numérico y de símbolos.

Escritura pulsada con diez dedos en tableta mediante teclado virtual

Los que saben mecanografía escriben peor con todos los dedos en los teclados virtuales que los espabilados que utilizan los pulgares o el índice deslizante, con gran frustración de los primeros, que se desesperan porque les cuesta renunciar a lo que tienen bien aprendido y es tan eficaz.

Pero en cierta medida es un falso problema, aunque de enorme importancia porque las tabletas se juegan ahí sus posibilidades de penetración en el mundo escolar. Digo falso problema, porque es una cuestión de aprendizaje: el anclaje de la posición de las manos lo pueden realizar los pulgares, en vez de los índices, apoyándolos sobre el borde de la pantalla, justo bajo el teclado. Y luego acostumbrarse a utilizar el resto de los dedos, escribiendo mirando a la pantalla pero no al teclado, volviendo una y otra vez al anclaje. Y cuidando mucho el tiempo de la pulsación, para que se active la letra e y no el número 3. Algunos teclados permiten personalizar ese tiempo de pulsación.

En fin, que hacen falta con urgencia aplicaciones de mecanografía adaptada a teclados virtuales, porque los cursos clásicos no valen y los teclistas o tecleadores digitales estamos deseando escribir mas rápido y mejor.

La mecanografía a ciegas en las tabletas


Por supuesto, existe la opción de utilizar un teclado externo que se conecta por cable o, mejor todavía, sin cable, mediante conexión inalámbrica Bluetooth. Los hay de tamaño pequeño y muy ligeros, lo que permite mantener la movilidad que deseamos.

Escritura a ciegas con teclado inalámbrico externo.

Por último, se puede trabajar con la tableta en el escritorio conectando un teclado clásico de sobremesa mediante un cable USB-OTG. Pero es un trasto más y lo que estamos deseando es simplificar. En fin, si no hay otro remedio...

Escritura a ciegas con teclado externo mediante cable USB-OTG.


domingo, 26 de octubre de 2014

Experimentos de escritura digital 1. Teléfonos

Como se insinuaba en la entrada anterior de la serie,  La mejor forma de escritura digital, la mayor parte de los usuarios de terminales móviles utilizan los teclados que les vienen instalados, sin plantearse más cuestiones. Comprueban las dificultades para escribir que hemos mencionado y adoptan la modalidad de escritura que consideran les resulta más cómoda o eficaz. Son pocos los que hacen pruebas con diferentes teclados o aplicaciones de escritura, para poder escoger con mayor conocimiento de causa.

Los terminales Apple solo disponían de un teclado, el de fábrica, hasta que iOS8 ha abierto en 2014 la puerta a descargarse aplicaciones con otros diferentes.

En Android, esas aplicaciones son legión y hay para todos los gustos, pero hay que querer descargarlas, instalarlas, activarlas y probarlas. Lo cual impone un poco, así de primeras, pero en realidad es bastante fácil además de interesante experimentar con ellas.

Merece mucho la lleva probar algunas y tener la paciencia de asegurarnos de que escogemos la que mejor nos conviene.

Diseñemos algunos experimentos caseros, distinguiendo en primer lugar los tipos de terminal: teléfonos y tabletas.

1. La escritura digital en el teléfono móvil


El fabricante del teléfono suele aportar un teclado propio de la marca, el usado por la inmensa mayoría de los usuarios primerizos, que suele venir, en Android, acompañado del Dictado por voz de Google. Estas dos opciones son las que están disponibles cuando se nos activa el teclado virtual porque se ha pulsado en un campo de texto, sea el correo electrónico o un chat.

En la parte de inferior de la pantalla se muestra el teclado virtual y en la superior, en la barra de notificaciones, aparece un icono (rodeado en rojo en la figura) con la opción Seleccionar método de entrada. Esa opción es la que hay que utilizar cuando dispongamos de varios teclados y queramos utilizar uno u otro.

Arriba, en rojo, icono para seleccionar método de entrada
Además de las dos que suelen venir por defecto, vamos a descargar algunas aplicaciones gratuitas con funciones de escritura, Teclado de Google Swifkey y, si se quiere una de pago, como Swype, por menos de un euro, para tener mayor variedad.

En Ajustes-Idioma e introducción-Teclados y métodos de entrada hay que hacer dos cosas:
  • Activar con una virgulilla aquellos teclados (de los descargados e instalados) que interese probar.
  • Escoger el teclado predeterminado.
Desde este momento, cuando vayamos a escribir:
  • Se nos activará el teclado predeterminado.
  • Pulsando en la barra de notificaciones de arriba y en la opción Seleccionar métodos de entrada, podremos cambiar de teclado fácilmente. Si queremos modificar el listado, se puede pulsar en Configurar métodos de entrada.
Pantalla para seleccionar el método de entrada de escritura

Podemos sintetizar las diferentes posibilidades que se nos abren para redactar en 5 modalidades principales de escritura digital móvil:
  1. Escritura dibujada
  2. Escritura tecleada pulsada con un único dedo, normalmente el índice.
  3. Escritura tecleada pulsada con ambos pulgares.
  4. Escritura tecleada deslizante, con un dedo, índice o pulgar...
  5. Escritura dictada.
Los teclados de los fabricantes suelen ofrecer todas las opciones de escritura, aunque lo más frecuente es que para la escritura dictada recurran al Dictado por voz de Google.
  1. Para la escritura dibujada se puede utilizar el del fabricante o Swype (otra opción es MyScript Stylus (Beta)).
  2. Para la escritura tecleada pulsada con un único dedo cualquiera de los teclados vale.
  3. Para la escritura tecleada pulsada con ambos pulgares, así mismo valen todos los teclados, aunque algunos permiten partir en dos el teclado para ponerlo todavía más fácil (SwiftkeySwype).
  4. Los creadores de la escritura tecleada deslizante fueron los autores de Swype, pero ahora tanto Swiftkey como el Teclado de Google o los de los fabricantes suelen incluir esa modalidad.
  5. En la escritura dictada: reina el Dictado por voz de Google, aunque el Dragon de Swype todavía ofrece algunas ventajas.
Las combinaciones posibles son muchas: no existe una aplicación que lo haga todo mejor que las demás. Hay que probar las habilidades de cada una y comprobar cómo encajan en las nuestras. Al escribir nos encontraremos en la pantalla con los caracteres que se van trazando y además con la autocorrección, con la predicción de palabras, con la calidad del diccionario interno... No solo escribimos, sino que corregimos sobre lo que vamos escribiendo, y cada aplicación de escritura nos ayuda a su manera.

Experimento 1. Escritura digital en teléfono móvil: cinco modalidades con el mismo texto y un solo redactor


Uno mismo prueba las cinco modalidades utilizando un único texto a la vista, de al menos dos párrafos. Se pueden utilizar mensajes de chat, como WhatsApp, o notas, como Keep, para ir enviando los textos y poder verlos luego juntos. Se comprueba la rapidez, la facilidad de corrección, la pericia que se necesita para dominar cada técnica. La primera impresión no cuenta (sentimos pudor al dictar, cuesta un poco acomodarse a la deslizante...), hay que hacer el experimento varias veces. Proponérselo a los amigos. Contrastar los resultados. Bucear en las razones.

Tras todo esto, ¿con qué modalidad te has sentido más cómodo?

Experimento 2. Escritura digital en teléfono móvil: cinco modalidades con el mismo texto y diferentes redactores


Se necesita un grupo de mensajería instantánea, como un chat de grupo de WhatsApp. El experimento se puede realizar con unos en presencia de otros, o bien dispersos, y repetirse con personas distintas, hasta establecer un patrón.

El coordinador del experimento deberá, en primer lugar, seleccionar un texto de al menos dos párrafos, copiarlo al portapapeles, pegarlo en el chat y enviarlo en su momento. En segundo lugar, deberá comunicar las reglas, enviándolas a los participantes. Por ejemplo, las siguientes
  • Una: cada participante indicará mediante un mensaje en el chat qué modalidad de escritura quiere utilizar, de las cinco con las que estamos experimentando.
  • Dos: el coordinador remitirá al grupo un texto de al menos dos párrafos. Cuando llegue simultáneamente a todos el texto elegido que servirá de modelo, cada uno podrá comenzar a escribir el borrador con la modalidad escogida, corregirlo y enviar el mensaje, procurando que no contenga erratas ni errores.
  • Tres: al final, recibidos todos los textos, el coordinador avisará del fin del experimento con un mensaje y todos podrán comprobar el orden de llegada y la hora y minuto de cada mensaje así como la calidad del mismo. 
FOTO grupo de chat realizando la competición de modalidades de escritura

Lo esperable es que el resultado confirme el esquema generacional de abuelos, padres e hijos que hemos descrito más arriba, pero, claro, puede haber sorpresas. La incógnita más interesante de resolver es averiguar quién consigue ser más rápido: el joven con escritura tecleada pulsada con ambos pulgares, o el adulto con escritura tecleada deslizante, que la cosa suele estar reñida. Se logran velocidades respetables, aunque alejadas de las que se alcanzan en los teclados físicos de ordenador.

El caso especial, el más difícil de evaluar es el de la escritura dictada: consigue las mayores velocidades iniciales con diferencia, pero hay mucho que retocar, los signos de puntuación que no se crean, los errores de transcripción... Necesita también un tiempo de aprendizaje para reconocer nuestras expresiones... Pero acaso es el que tiene el futuro más prometedor y llegará un día en el que les hablemos a los aparatos con lenguaje natural, pero todavía no es el caso.

Proponemos un último experimento. Vamos paseando por el parque o la calle, con los auriculares puestos, los que vienen con el teléfono, que incorporan un micrófono ¿Has probado a dictar textos largos, monólogos, o anotaciones de un diario mientras vas caminando? ¿A decir en voz alta las ocurrencias que se vienen a la mente, a un ritmo pausado para que dé tiempo a la conversión a texto? ¿Has probado a enviar un mensaje largo de WhatsApp dictado (no de audio, ojo)? Como no se envía hasta que pulsar enviar, hay oportunidad de corregirlo. Creo que nos llevaremos una sorpresa con todas estas pruebas.

Esta entrada ha sido la cuarta de la serie dedicada a la  lectura digital móvil y continúa en la titulada Experimentos de escritura digital 2. Tabletas

sábado, 18 de octubre de 2014

La mejor forma de escritura digital

De las diferentes formas de Escritura digital móvil, de las que tratábamos en la anterior entrada del blog, ¿cuál es la mejor, cuál es la que me conviene utilizar?

Veamos: ¿eres de la generación de los abuelos, de los padres o de los hijos?

Uno. Los abuelos están menos familiarizados con el mundo digital y prefieren la escritura tecleada con el dedo índice, pulsando tecla a tecla. Les es muy útil la autocorreccion y la predicción de palabras que tienen la mayoría de las aplicaciones de los teclados virtuales. Van lentos, pero seguros.

Escritura tecleada mediante pulsaciones con el índice

Dos. ¿Eres del grupo de los jóvenes, adolescentes y niños? ¿A que acierto si digo que sois partidarios de los pulgares palpitantes, tecla a tecla, a dos manos, para repartir esfuerzos e ir el doble de rápido, y no hacéis mucho caso ni de la autocorreccion ni de la predicción de palabras? Ni se ponen las tildes tampoco, eso retrasa mucho y disminuye la velocidad de vértigo que se pretende. Se economizan caracteres, intercalando en el texto abundantes abreviaturas, inventando formas nuevas si hace falta, innovando sin querer. Y se ahuyentan los malentendidos incorporando emoticonos, que ponen el énfasis en el aspecto irónico, bromista o serio del asunto. Esta es un cuestión muy seria, porque los malentendidos afectan a las relaciones personales tanto como las tildes, y no se pueden dejar escapar.

Escritura tecleada mediante pulsaciones con los pulgares
Tres. Por último, quedamos los sufridos padres, que no podemos alcanzar a nuestros hijos dale que te pego a los pulgares, porque no hemos jugado tanto a las consolas, y lo que nos suena del trabajo es el teclado de ordenador, así que sabemos mejor o peor donde están las letras y podemos ir pulsando con el índice y aprovechar correcciones y predicciones.

O podemos hacer otra cosa, mejor todavía, diseñada a medida para nosotros por una mente ingeniosa: usamos el dedo índice para dibujar lo más rápido posible la trayectoria de las palabras sobre el teclado virtual, deslizándolo por encima. En fin, escritura deslizante, la salvación del honor de los padres, que podemos competir, sin hacer el ridículo por la lentitud, con nuestros hijos. Incluso triunfar alguna vez en toda regla, por el respeto que tenemos a las tildes, que hace que creemos textos impecables y no pulsemos enviar hasta que no están perfectos. ¿O también nos vamos relajando con la ortografía? Total, por unas pequeñas erratas de nada, lo importante es que se me entienda...

Escritura tecleada deslizante con el dedo índice
Jóvenes, adultos o mayores, todos necesitamos teclados inteligentes, ayudantes digitales de redacción, y combinar el ansia de velocidad con la pulcritud necesaria para asegurar una comunicación rica y diversa. Y sí, habrá que aprender a usar emoticonos, porque los textos escritos de la nueva oralidad, como cuando chateamos, tienen el vigor y la inmediatez del lenguaje hablado pero no la entonación ni los gestos del hablante, y pueden ser muy ambiguos, de forma que se malinterpretan y la comunicación se va al traste.

Texto escrito en un chat completado con emoticonos.
Ahora los teclados y las aplicaciones dan acceso a conjuntos enteros de emoticonos, pero no se sabe si su éxito es en cierta medida un fracaso de la escritura, que por sí sola no puede deshacer los equívocos o enriquecer los textos todo lo que se desea.

La escritura digital móvil en las tabletas


Lo dicho vale para los teléfonos inteligentes, pero hay que matizarlo un tanto para las tabletas. Con el aumento del tamaño de las pantallas, que pasan de las cuatro o cinco pulgadas de los móviles a las siete, ocho o diez de las tabletas, los teclados crecen en la misma proporción y se hace más trabajoso utilizarlos, sobre todo si los dispositivos se colocan en formato apaisado, con la línea más larga en horizontal. También van siendo más pesados y cuesta más sujetarlos, con lo que se gana en tamaño pero se pierde en movilidad real.

Tamaños relativos de teclados en teléfonos y tabletas, en posición vertical u horizontal

Para soslayar esas dificultades, algunas aplicaciones permiten el teclado virtual partido en dos trozos, que se colocan en las esquinas, para la escritura pulsada con pulgares, lo que viene de perlas a la generación joven.

O permiten crear una versión más comprimida del teclado, el teclado compacto, lo que facilita recorridos más cortos en la escritura deslizante con el índice, y beneficia en particular a la generación de los padres y también de paso a la de los abuelos.

Con ambas soluciones, los más ágiles pueden escribir con una sola mano en la tableta, y por supuesto en el móvil, dejando libre la otra para ocuparse en otras atenciones, como agarrarse a la barra del autobús o sujetar la bolsa.

Algunos teclados permite personalizar el tamaño, incluso hacerlo flotante sobre la pantalla. Hay muchas opciones disponibles en las distintas aplicaciones de escritura.

Queda además otra posibilidad que no era factible antes y que se abre ahora para las pantallas más grandes, aunque no para las pequeñas: la escritura pulsada con todos los dedos en teclado virtual, la mecanografía a ciegas de los velocistas de la escritura tecleada de los ordenadores trasladada ahora a la escritura móvil.

Esta sería la mejor y más rápida de todas, pero los expertos señalan algunas dificultades de peso para su consagración, que analizaremos en otro artículo, más adelante.

Escritura dibujada, escritura dictada, escritura tecleada pulsada y escritura tecleada deslizante, he aquí las cuatro formas principales de la escritura móvil en la actualidad. La mejor forma de escritura digital es con la que te quedas después de probarlas todas y de juzgar los resultados.

Esta entrada ha sido la tercera de la serie dedicada a la  lectura digital móvil y continúa en la titulada Experimentos de escritura digital 1. Teléfonos.

miércoles, 24 de septiembre de 2014

Escritura digital móvil

Veíamos en la entrada anterior, Escritura dibujada, escritura tecleada y escritura dictada, cómo el avance de la tecla es imparable y está por todas partes.

Las teclas de los ordenadores se organizan en teclados físicos de más de cien botones, con las letras, números y otros signos y símbolos a la distancia de una pulsación de alguno de los diez dedos. Predomina el modelo QWERTY, que recibe el nombre de la ordenación de sus caracteres, que en la versión española incluye 27 letras, con la eñe junto a la ele y bajo la pé, a mano derecha.

Teclado físico QWERTY en español

Los que han aprendido mecanografía a ciegas son capaces de escribir mirando a la pantalla y no al teclado, pero los demás tenemos que fijarnos alternativamente en un sitio y en otro, para teclear, leer lo escrito, corregir si es necesario y seguir tecleando. Así era, y sigue siendo, la escritura digital tecleada para la mayoría de los mortales.

Y en esto llegó la escritura móvil. En propiedad, se debe decir escritura digital móvil, porque los teclados, que ya eran electrónicos y digitales, pero no móviles, echaron a andar y a desplazarse con la persona en vez de obligarla a sentarse delante de donde estuviera conectado el ordenador del que dependía. Ahora llevamos los teclados siempre con nosotros, incrustados en el teléfono móvil o la tableta, para escribir en cualquier momento y lugar.

¿Y qué diferencia hay con los tiempos antiguos de escritura móvil, cuando los abuelos y los padres éramos jóvenes, y llevábamos siempre con nosotros el lápiz o el bolígrafo y una libretita para anotar nuestras cosas? ¿No era móvil también?

Oh, sí, lo era; precisamente estamos intentando recuperar esa movilidad, porque los ordenadores nunca la han tenido de verdad. Sus contenidos fluyen que es una maravilla, pero ellos mismos no lo hacen, son unos pesados, unos trastos. Hasta los portátiles no hay quien los transporte.

Pero parece que estamos consiguiendo una movilidad verdadera con los nuevos terminales ligeros, que se pueden utilizar esencialmente con una mano, como los telefonillos (telefoninos dicen los italianos), o con las dos, como las tabletas. Las últimas generaciones de dispositivos cuentan con pantallas capacitivas, que se utilizan sin teclas físicas, tocando con los dedos suavemente (para aplicar la diferencia de carga eléctrica de la piel) y de manera directa en las pantallas. La inmensa mayor parte además utiliza teclados virtuales que se abren en la pantalla, sin teclas físicas que apretar, pero con teclas virtuales para pulsar.

Y lo cierto es que la gente lleva los terminales en el bolsillo o en el bolso y aprovecha cualquier momento para interaccionar con ellos. Basta fijarse en los autobuses o en el Metro, en las salas de espera, en los bancos de la calle, en las playas para concluir que la gente los usa con frecuencia y que lee en ellos constantemente y, según parece, razonablemente bien. ¿Y escribir bien, también se puede? Muchos se quejan de que no, pero nuestros hijos escriben que se las pelan, febrilmente. ¿Entonces?

El panorama cambia cada día, pero hoy por hoy la cosa en la escritura digital móvil  está más o menos como sigue:

Se pueden dibujar letras mediante algunas aplicaciones, de forma análoga a como se hace en papel, pero la conversión en texto es lenta y algo desesperante para el que quiere redactar algo extenso. Va mejor si se usa un estilo (así lo llama DRAE, como actualización del stilus, punzón con el cual escribían los antiguos en tablas enceradas), pero peor si se usan los dedos directamente en la pantalla. No obstante, el aficionado a las notas autógrafas tiene aquí su opción propicia.

La gran promesa de la tecnología digital es la escritura dictada, pero deberá ser una que funcione bien convirtiendo la voz en texto electrónico, ya que todavía tiene notables obstáculos que salvar: reconocer los signos de puntuación, la personalización, el pudor a dictar en voz alta, cómo realizar la corrección de las erratas, la necesidad de estar conectado para que la aplicación pueda utilizar bases de datos no locales... Funciona mucho mejor de lo que la gente cree, pero peor que otros sistemas que son los más utilizados, y eso quiere decir la escritura tecleada, de la que nos ocuparemos con detalle.

En realidad hay muchas formas de teclear, que dependen de como encajen entre sí diversas variables relacionadas con el usuario y el terminal: pulsar con una mano o con dos, con los pulgares o con el dedo índice u otro, en teclados con teclas físicas o con teclas virtuales, de tamaño pequeño o mediano, o completo, partido o compacto, de escribir conectados o sin conexión...

Pero sobre todo, cuenta mucho la experiencia previa escribiendo en teclados digitales, que es la que favorece la pericia. Igual que leer ayuda a leer mejor, a escribir se aprende escribiendo: con la práctica, aprende nuestra memoria humana y aprende también la memoria del terminal, que tiene en cuenta lo que hacemos nosotros o los demás, tanto para corregir lo que vamos tecleando como para prever lo que vamos a escribir. Cuando escribimos, nuestro cerebro va comparando con todo lo que hemos leído y escrito con anterioridad, y la aplicación del teclado hace otro tanto con las bases de datos a las que tenga acceso, sea nuestro diccionario personal o sean otros diccionarios y repertorios con términos o frases correctamente construidas...

Qué importante es que las aplicaciones dispongan de las mejores colecciones de textos escritos, de los mejores diccionarios, como el de la RAE, de forma que escritores consagrados se sienten a nuestro lado y nos orienten en la construcción de frases, en los tiempos verbales, en las concordancias, en las tildes... Que nos avisen de los errores ortográficos o sintácticos, que nos propongan adjetivos o verbos. Al ir escribiendo con corrección y cada vez mejor, nuestra pericia y nuestro arrojo se multiplicarían. Los responsables de las aplicaciones de escritura están trabajando en ello, hay que permanecer atentos a las actualizaciones que van apareciendo, fijarse en qué novedades traen, cada vez lo harán mejor.

Hagamos pruebas una y otra vez, considerémoslos como experimentos de degustación de nuevos sabores o prestaciones. Hay que acostumbrarse a este cambio y actualización continuos de las aplicaciones: las cosas cambian, ya no se quedan tal y como las adquirimos o instalamos. A algunos esto les parece una pesadez y lo justifican con buenos argumentos. Pero pensemos que aunque seguimos siendo los mismos en esencia, nosotros también cambiamos todo el rato, ¿no? Cada siete años se renueva el cien por cien de nuestras células: somos una duna, una onda que el viento del tiempo mueve sin descanso; seguimos siendo quienes éramos, pero también somos diferentes.

Todo esto esta muy bien, pero volviendo al hoy por hoy, ¿cuál es el estado de la cuestión?, ¿qué forma de escritura me conviene utilizar?

Esta entrada ha sido la segunda de la serie dedicada a la  lectura digital móvil y continúa en la titulada La mejor forma de escritura digital.

sábado, 13 de septiembre de 2014

Escritura dibujada, escritura tecleada y escritura dictada

Nota autógrafa, con caracteres dibujados a mano
Cuando escribimos con un bolígrafo sobre papel, dibujamos las letras y los signos de puntuación: estamos ante la forma tradicional de la escritura, la escritura dibujada. Y concretamente en su versión autógrafa, ya que los dibujos salen directamente de nuestra mano y poseen nuestra caligrafía personal. Creamos textos autógrafos. Eso hacemos cuando tomamos notas, escribimos resúmenes o redactamos una carta para enviar por correo ordinario.

Sin embargo, cuando usamos un ordenador, pulsamos teclas que se convierten su vez en letras y signos en la pantalla. Es escritura tecleada. Se crean textos electrónicos que se pueden guardar en un archivo o compartirlo con algún destinatario, como al enviar una copia por correo electrónico o por algún programa de mensajería instantánea.


Mecanografía a ciegas en un teclado de ordenador
Hay todavía una tercera forma de escritura, la que se deriva de dictar el contenido. Hablas y alguien escribe, ¿es una mano humana?, sería escritura dibujada. ¿Un ordenador que convierte la voz en texto electrónico? Entonces sí, es una nueva forma, la escritura dictada. Lleva años intentando hacerse un lugar sin conseguirlo del todo, y si no que se lo pregunten a los servicios de atención al cliente, o a nosotros mismos, los clientes, ¿no?

Cada día leemos textos que son fruto tanto de escritura dibujada como de escritura tecleada, con ventaja creciente para esta última, que va ganando terreno de forma irremediable. Y eso que aprender a escribir dibujando es una tarea de años y años, donde se llega a adquirir una pericia muy notable, llena de trucos, para ganar rapidez o complejidad. Pensemos en los apuntes de clase, por ejemplo, o en las notas rápidas que pegamos en la nevera o los esquemas y diagramas que creamos, con gran esfuerzo y habilidad, para resumir y estudiar con ellos.

Por comparación, la escritura tecleada es de piñón fijo, rígida y limitada en las formas que puede adquirir y no es suficiente con un lápiz y un papel, necesita toda una infraestructura tecnológica que quita el hipo, desde electricidad a ordenador, monitor, teclado, ratón, cables..., uf.

Y sin encambio –como escribiría alguien descuidado– el avance de la tecla es inexorable. El primer empujón lo dieron los ordenadores, que tras ocupar las oficinas desembarcaron en los hogares, para quedarse para siempre, incluso reproduciéndose, en forma de varios aparatos, para atender a los distintos miembros de la familia.
El último empujón, que estamos viviendo, vino de la mano de los terminales móviles; solo tiene unos pocos años y su generalización en España lleva fecha del año 2012 o quizá verano de 2013, cuando tantos adolescentes se hicieron con un teléfono inteligente, regalo de unos padres generosos que querían estar a la última y también permanecer conectados de forma permanente con sus hijos, igual que ellos lo querían estar con sus amigos y compañeros. El WhatsApp logró esa proeza de poner de acuerdo a las generaciones y llevarnos a donde estamos.
Tecleando con pulgares en una mensajería instantánea
de un teléfono móvil

¿Que dónde estamos? Pues intentando escribir en los móviles y tabletas, que serán muy bonitos y útiles, pero en los que se escribe fatal: con abundantes errores, con pérdida de mucho tiempo en las correcciones y, en fin, muy lentamente.

Bueno, ellos no, los muchachos y muchachas, ellos van muy deprisa, dale que te pego a los pulgares y sin importarles poner o no las tildes, que lo sé yo, que leo muchos guasaps. ¿Y las abreviaturas, y los emoticonos? ¿Y las fotitos y los audios empaquetados en las conversaciones? ¿Eso son formas de escribir? ¿Son formas «correctas» de escribir?


Regular, regular. ¿Hay maneras de convertirlas en correctas forma de escribir? Por supuesto. 


Pero lo primero que hay que hacer es conocer mejor las formas de escritura digitales que nos invaden.

Tras los artículos dedicados al a lectura, esta entrada y las siguientes formarán una serie dedicada a la escritura digital móvil.