El sitio web El lector andante, que nació en 2020 como proyecto transmedia con el libro digital El lector móvil: del jeroglífico al emoticono (en ePub y pdf) y sede digital de los cursos Edición digital y publicación en línea, básico y avanzado, se actualiza incorporando el amplio CV de nuestro colaborador lectodigitante, con numerosos enlaces que resumen los trabajos y los días de su labor editorial, pedagógica e investigadora. Buen apetito.
martes, 7 de enero de 2025
CV y portafolio digital de Javier Fernández Delgado
Se publica el número 14 de la revista ‘Letra 15’ con dos artículos lectodigitantes
Con la llegada del otoño, a primeros de octubre esta vez, se ha publicado en línea y en abierto el número 14 de la revista digital Letra 15, que, incorporada desde 2021 al Instituto Universitario de Ciencias de la Educación (IUCE) de la Universidad Autónoma de Madrid, cumple su XI año de existencia. Abrimos esta nueva etapa con trabajos sobre Oralidad y educación, y traemos a la portada a dos figuras señeras de la Edad de Plata, la escritora Carmen de Burgos, Colombine, y el filólogo Tomás Navarro Tomás, responsable del Archivo de la Palabra.
El número cuenta con dos artículos de nuestro colaborador bloguero lectodigitante:
- L15-14-41 - Javier Fernández Delgado: Recitantes. Técnicas del proyecto de Oralidad y audiolibros para la Biblioteca Virtual del Patrimonio Bibliográfico.
- L15-14-91 - Azucena Pérez Tolón y Javier Fernández Delgado: Breve antología de Carmen de Burgos, ‘Colombine’, y Tomás Navarro Tomás.
jueves, 15 de febrero de 2024
¡Primeros audiolibros en la Biblioteca Virtual del Patrimonio Bibliográfico!
El pasado 13 de febrero el Ministerio de Cultura y Deporte comunicó la noticia de que ya se podía acceder a los ¡Primeros audiolibros en la BVPB!, cuyos primeros 40 títulos han sido leídos con voces narradoras de la La lectura de estos audiolibros la ha llevado a cabo la "Asociación de Profesores de Español Francisco de Quevedo".
También la web APEQ se ha subrayado la gran noticia, resultado de los trabajos de investigación, estudio y grabación para la generación de audiolibros llevada a cabo el pasado año con gran entusiasmo.
Un ejemplo es la lectura de la novela Misericordia de Galdós, conforme a un ejemplar impreso de la primera edición de 1897 que se digitalizó de la colección de la Casa Museo en Gran Canaria. La BVPB permite la consulta en línea de las imágenes facsímiles o la descarga del PDF, a los que se añade ahora la escucha del audiolibro: la ficha catalográfica facilita el acceso a esas diferentes versiones digitales en el apartado Ejemplares.
Los clics abren el reproductor de audio del navegador en una nueva pestaña y otro clic activa el inicio de la escucha.
La interfaz de audio también permite la descarga, si se prefiere escuchar en otro reproductor local.
la lista completa de los 40 audiolibros se encuentra aquí.
lunes, 12 de febrero de 2024
Dos nuevos artículo en 'Letra 15': «Cómo fabricar una 'Fonoteca' y un 'Recitario' digitales en entornos educativos» y «La biblioteca escolar digital y la Edad de Plata como situación de aprendizaje»
En febrero de 2014, en el número 1 de la revista digital Letra 15 apareció también el primero de los artículos dedicados a explorar los usos didácticos de los dispositivos móviles, que se titulaba «Sacad los móviles, vamos a leer», al que siguió en noviembre «Sacad los móviles, vamos a escribir». Eran artículos metodológicos que adoptaban la forma de dramatizaciones en el aula. A estos siguieron otros, más o menos del mismo estilo:
- Escuchando con los ojos en la era digital
- Alonso Quijano y la biblioteca digital personal (2015)
- El teléfono móvil en el callejón del Gato
- Cervantes con Goya: leyentes y mirones de caprichos y desastres (2016)
- Del jeroglífico al emoticono: cinco mil años de historia de la escritura (2018)
- Los encantadores ilustrados en el Quijote (2019)
- Recursos digitales para leer a Galdós (2020)
- El Rey Sabio para bachilleres, en su centenario (2021)
Más recientemente, los dos años pasados, la fórmula se mantiene y dos profesores, de Lengua e Historia que imparten en Bachillerato, viven con sus alumnos experiencias educativas de factura compleja relacionadas con la oralidad.
En 2022 se publicó «Cómo fabricar una 'Fonoteca' y un 'Recitario' digitales en entornos educativos» y al año siguiente, en el número 13 de Letra 15, «La biblioteca escolar digital y la Edad de Plata como situación de aprendizaje», que es la cumbre de los esfuerzos investigadores y divulgadores de una década. Ambos está relacionados: el primero muestra cómo crear 'recitarios' y el segundo diseña una situación de aprendizaje en la que se utilizan recitaciones publicadas y se crean asimismo versiones nuevas por los estudiantes que las han escuchado.
lunes, 18 de octubre de 2021
Alfonso X el Sabio, Web cooperativa 1221-2021, un proyecto educativo de lectoescritura móvil
Recientemente se ha presentado Alfonso X el Sabio, Web cooperativa 1221-2021, un proyecto educativo que conmemora el VIII Centenario del nacimiento del rey y celebra sus múltiples aportaciones la cultura universal y especialmente a la española. Se ha hecho en el curso de formación que la Consejería de Educación de la Embajada de España en Francia lleva a cabo en París, en las jornadas de las #SectionsInternationalesEspagnoles.
A destacar el énfasis del sitio web en los aspectos metodológicos y en la riqueza visual y textual que la documentación de la época ofrece a manos llenas: el rey Sabio quiso que el castellano (esa lengua en la que en la que leemos, escribimos, hablamos y cantamos) fuera la lengua oficial de las leyes y los contratos e instauró la eñe en la escritura, entre otras muchas novedades. Las videopíldoras realizadas con grabaciones de pantalla de móviles facilitan tanto la navegación del sitio como sirven de ejemplos de edición digital de gran valor didáctico.
Precisamente en una entrada anterior de este blog se mostró el estado previo de los trabajos de de la web cooperativa en El Rey Sabio para bachilleres, en su centenario» en la revista digital «Letra 15».
jueves, 17 de junio de 2021
Se publica «El Rey Sabio para bachilleres, en su centenario» en la revista digital 'Letra 15'
«Ensayo dramatizado que recoge una investigación interdisciplinar en aula de Bachillerato sobre la figura del rey Alfonso X el Sabio, su época y su imponente labor cultural. Se toma como punto de referencia el sitio «Alfonso X el Sabio: web cooperativa 1221-2021», que se ha desarrollado a la par que el artículo en un proyecto transmedia, y se practican competencias digitales relacionadas con la búsqueda de información, el uso de fuentes primarias digitalizadas, la consulta de obras de referencia y la elaboración de contenidos web, mediante el aprendizaje móvil y el uso didáctico de dispositivos personales. El artículo es un viaje de la risa al llanto y vuelta a la sonrisa o quizás al delirio.»
domingo, 6 de diciembre de 2020
Se publica «El lector móvil: del jeroglífico al emoticono»
La Consejería de Educación y Juventud de la Comunidad de Madrid ha publicado la obra El lector móvil: del jeroglífico al emoticono, un ensayo ilustrado sobre el impacto del mundo digital móvil en la lectura y la escritura en el entorno educativo, los debates generados y los instrumentos que se deben conocer para fortalecer la competencia digital.
Se publica en formato digital ePub, con la finalidad de garantizar su difusión gratuita y universal, que permite la lectura en el dispositivo móvil, teléfono o tableta, tanto como en el ordenador. Véase Cómo abrir y leer una publicación en formato ePub
domingo, 24 de febrero de 2019
El lector móvil
En marzo de 2019 se ofrece un curso de formación del profesorado sobre dicha materia en CTIF Madrid-Norte, que tiene una publiweb de referencia El lector andante.
viernes, 30 de diciembre de 2016
Uso didáctico de los dispositivos móviles
- N.º 1. Febrero 2014. Sacad los móviles, vamos a leer.
- N.º 2. Noviembre 2014. Sacad los móviles, vamos a escribir.
- N.º 3. Febrero 2015. Escuchando con los ojos en la era digital.
- N.º 4. Noviembre 2015. Alonso Quijano y la biblioteca digital personal.
- N.º 5. Mayo 2016. El teléfono móvil en el callejón del Gato.
- N.º 6. Noviembre 2016. Cervantes con Goya: leyentes y mirones de caprichos y desastres.
- N.º 8. Mayo 2018. Del jeroglífico al emoticono: cinco mil años de historia de la escritura.
- N.º 9. Mayo 2019. Los encantadores ilustrados en el Quijote.
A la lista anterior habría que añadir la investigación sobre la biblioteca escolar digital móvil y otras entradas sobre la biblioteca digital personal.
martes, 27 de diciembre de 2016
Se publica «Cervantes con Goya: leyentes y mirones de caprichos y desastres»
Se ha publicado el número de noviembre de la revista Letra 15, el número 6 ya, que contiene el artículo Cervantes con Goya: leyentes y mirones de caprichos y desastres, en el que se explora la imagen digital.Este es el abstract:
«Ensayo dramatizado, con forma de coloquio, sobre la puesta en marcha de un proyecto de investigación web con alumnos de bachillerato sobre las relaciones entre historia, literatura y artes visuales. Se exploran los vínculos entre Cervantes y Goya en el contexto de la locura de las brujas, utilizando como recursos principales las posibilidades que ofrecen las imágenes digitales y el uso didáctico de los dispositivos móviles.
Se analizan con profundidad el «Coloquio de los perros» y los «Caprichos», se practican las técnicas colaborativas de lectura y escritura móviles de toma de notas digitales y de creación de obras derivadas mediante recorte digital y se recorre la historia de la imagen múltiple, desde el grabado y la estampa hasta la imagen digital de nuestros días, analizando la bibliografía y exponiendo los principales recursos digitales disponibles en línea.
Se crea una publiweb ─publicación en línea en formato web─ denominada Cervantes, Goya y las brujas en la que se dan la mano la Historia, la Lengua española y literatura y la Historia del arte».
lunes, 6 de junio de 2016
Se publica «El teléfono móvil en el callejón del Gato»
Hace unos días ha visto la luz pública el número 5 de la revista Letra 15 que incluye el artículo «El teléfono móvil en el callejón del Gato», en el que tres estudiantes de Bachillerato dialogan sobre Luces de bohemia, de Ramón del Valle-Inclán, mientras recorren los escenarios urbanos en los que se ambientan las escenas de esa obra inclasificable, porque la forma dialogada y teatral convive con una pluralidad espacial y temática nada fáciles de representar.La visita literaria se realiza mientras se practican varios usos didácticos de los dispositivos móviles, que facilitan la lectura y la escritura digitales. Se recorren La Buñolería Modernista, hoy Chocolatería de San Ginés; el Ministerio de la Gobernación, hoy palacio de la Comunidad de Madrid, la Casa de Correos en la Puerta del Sol; y el callejón del Gato, llamado así hoy como ayer.
Se sacan fotos, se usan aplicaciones ex professo, de toman notas, se buscan lecturas digitales, se toman notas, se busca información y se localizan enlaces, se lee el texto principal, se consultan diccionarios, se visualiza cartografía histórica... Técnicas novedosas que combinan bien con la lectura y viveza de los textos valleinclanescos sobre el terreno.
sábado, 16 de enero de 2016
Se publica «Alonso Quijano y la biblioteca digital personal»
Se tratan también las bibliotecas escolares digitales, en su versión móvil, sobre las que hay un artículo interesante, todavía pendiente de publicación, en las actas del Congreso Iberoamericano sobre Bibliotecas Escolares, CIBES 2015.
Se habla también del préstamo bibliotecario digital eBiblio.
Así concluye el articulista su encuentro con bachilleres el Día del Libro de 2016:
«Y, tras una preciosa descripción de sucesos maravillosos que sigue a lo anterior, termina don Quijote con este memorable elogio de la lectura, que no resisto a leerles con mi propia voz, y no se preocupen si notan que me tiembla de emoción: es que de chaval leí muchos cómics de superhéroes y solo tras pasear por el Quijote una y otra vez he llegado a comprender de verdad por qué me gustaban tanto.»
lunes, 22 de junio de 2015
Se publica «Escuchando con los ojos en la era digital»
miércoles, 10 de diciembre de 2014
Se publica «Sacad los móviles, vamos escribir»
Se acaba de publicar en el número 2 de la revista digital Letra 15 el artículo académico «Sacad los móviles, vamos a escribir», dedicado a la escritura digital móvil, que es la continuación o segunda parte de «Sacad los móviles, vamos a leer», que a su vez se centra en la lectura digital móvil, y del que se trató en una entrada anterior de este blog.Profesores y alumnos de Bachillerato se encuentran en el aula y fuera de ella, para hablar de Literatura y de Historia, y de cómo algunas obras se localizan en el espacio y en el mapa, en lugares que pueden ser visitados hoy, con los textos originales en la mano, para averiguar qué sobrevive de otros tiempos y qué nuevas naturalezas ocupan sus sitios: son visitas para practicar la geografía literaria. En la Plaza Mayor de Madrid se encuentran con las criaturas de Galdós y en el Observatorio Astronómico con las de Baroja. Pero se proponen otras visitas más, para descubrir otras geografías literarias, de Galdós y Baroja, pero también de Valle-Inclán y Juan Ramón Jiménez.
Estos encuentros se realizan utilizando herramientas de lectura y escritura digitales y móviles: descargando archivos, leyendo en línea, sacando fotos, señalando ubicaciones, tomando notas, enviando mensajes, consultando diccionarios, redactando con las yemas de los dedos, mediante teclados virtuales, primero borradores, que se corrigen con ayudas digitales, y luego difundiendo las versiones finales, en chats, blogs o wikis, los nuevos géneros literarios digitales, basados en la autoedición.
Como apoyo a estas visitas literarias y sesiones docentes, el profesor encarga a los alumnos que lean artículos sobre escritura digital móvil, que luego discuten en las jornadas de clase posteriores. Esos artículos son precisamente las entradas anteriores de nuestro blog, que forman así un ecosistema digital con el artículo académico de Letra 15, y que se entreenlazan (sic) con él, en un ejemplo estupendo de hipertexto.
martes, 9 de diciembre de 2014
Visita barojiana a la Imprenta Municipal de Madrid
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| Minerva de pedal, con motor eléctrico, en la Imprenta Municipal de Madrid |
¿Qué es adquirir una imprenta? ¿Qué era una imprenta en los años finales del siglo XIX, cuando Baroja ambienta la historia? ¿Qué significado tenía escoger una imprenta como forma de vida o como marco de la historia?
Hemos venido a averiguarlo a la Imprenta Municipal - Artes del Libro, en la calle Concepción Jerónima, 15, de Madrid. Aquí hay una exposición permanente de máquinas y artefactos que reconstruyen la historia de la producción de textos e imágenes impresas, desde el Siglo de Oro hasta antes de ayer, en que la tecnología digital, tras dominar el diseño y la maquetación, alcanza también a la impresión. Miraremos la exposición con el sabor de los textos barojianos en el paladar.
Para ello podemos recurrir a una de las posibilidades que brinda la lectura digital: la lectura intermitente. Buscamos un término, en este caso, «imprenta», y lo seguimos a través del texto electrónico de las tres novelas que componen la trilogía: La busca, Mala hierba y Aurora roja. La palabra aparece de forma intermitente y recorre todo el hilo narrativo. En una ocasión Baroja aprovecha para hacernos la descripción pormenorizada de uno de esos establecimientos, tal y como eran hacia 1890. En esa época Manuel tiene unos catorce años, e intenta dejar la golfería y la «busca» gracias a la ayuda de un amigo:
—¿En dónde? Yo para buscar no sirvo. ¿Usted no sabe algo para mí? En alguna imprenta...
—¿Te decidirás a entrar de aprendiz sin ganar nada?
—Sí; ¿qué voy a hacer?
—Si te parece bien, yo te llevaré al director de un periódico ahora mismo. Vamos.
[...]
—Ésta es la imprenta —dijo Roberto.
Manuel miró; ni letrero, ni muestra, ni indicación de que aquello era una imprenta. Empujó Roberto una puertecilla y entraron en un sótano negro, iluminado por la puerta de un patio húmedo y sucio. Un tabique recién blanqueado, en donde se señalaban las huellas impresas de dedos y de manos enteras, dividía este sótano en dos compartimientos. Se amontonaban en el primero una porción de cosas polvorientas; en el otro, el interior, parecía barnizado de negro; una ventana lo iluminaba; cerca de ella arrancaba una escalera estrecha y resbaladiza, que desaparecía en el techo. En medio de este segundo compartimiento, un hombre barbudo, flaco y negro, subido en una prensa grande, colocaba el papel, que allí parecía blanco como la nieve, sobre la platina de la máquina, y otro lo recogía. En un rincón funcionaba trabajosamente un motor de gas, que movía la prensa.
Subieron Manuel y Roberto por la escalera a un cuarto largo y estrecho, que recibía la luz por dos ventanas a un patio.
Adosados a las paredes y en medio estaban los casilleros de las letras, y sobre ellos colgaban algunas lámparas eléctricas, envueltas en cucuruchos de papel de periódico, que servían de pantalla.
[...]
—¡Eh, tú, Yaco! —gritó el cojo, dirigiéndose a uno de los hombres que trabajaban—. Enséñale la caja a este choto.
El aludido, un hombrecillo flaco y muy moreno, con barba negrísima, que trabajaba con una rapidez asombrosa, echó una mirada indiferente a Manuel y volvió a su trabajo.
El chico permaneció inmóvil, y viéndolo así el otro cajista, un joven rubio, de aspecto enfermizo, le dijo al compañero de la barba en tono burlón, con una canturia extraña:
—¡Ah, Yaco! ¿Por qué no le enseñas al muchacho las letras?
—Enséñale tú —contestó el que llamaban Yaco.
El de la barba arrojó a su compañero una mirada siniestra; el rubio se echó a reír; y le indicó a Manuel en dónde estaban las letras; después trajo una columna impresa que sacó rápidamente de un marco de hierro, y dijo:
—Ve echando cada letra en su cajetín.
Manuel comenzó a hacerlo con mucha lentitud.
El cajista rubio llevaba una blusa azul larga y un sombrero hongo, a un lado de la cabeza. Inclinado sobre el chibalete, con los ojos muy cerca de las cuartillas, el componedor en la mano izquierda, hacía líneas con una rapidez extraordinaria; su mano derecha saltaba vertiginosamente de cajetín a cajetín.
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| Cajetines. Composición manual con tipos durante el taller de Tipografía tradicional que ofrece la Imprenta Municipal |
Dieron las doce, dejaron todos el trabajo y se fueron. Manuel quedó solo en la imprenta. Al principio abrigó la esperanza de que le darían de comer: luego pudo convencerse de que nadie se había preocupado de su alimentación. Reconoció la imprenta; nada, por desgracia era comestible; pensó que quizá aquellos rodillos, quitándoles la tinta de encima, podrían ser aprovechados, pero no se decidió.
A las dos volvió Yaco; poco después el rubio, que se llamaba Jesús, y comenzaron de nuevo el trabajo.
Manuel siguió en su tarea de distribución de letras, y Jesús y Yaco en la de componer.
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| Componedor de líneas (las letras se componen al revés, para que se impriman al derecho) |
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| Galera, para primeras pruebas (galeradas) |
El marco se lo llevaba uno de los maquinistas al sótano y volvía con él al cabo de una hora. Jesús sustituía en el marco de hierro unas columnas por otras y se llevaban de nuevo la forma. Poco después se repetía la misma operación.
Luego de trabajar toda la tarde, iban a salir a las siete cuando Manuel se acercó a Jesús y le dijo:
—¿No me dará el amo de comer?
—¡Quia!
[...]
Al día siguiente, el dueño le mandó ir al sótano.
—Mira lo que hace éste, y luego haz tú lo mismo —le dijo, indicándole al hombre flaco y barbudo subido a la plataforma de la máquina.
Cogía éste una hoja de papel de un montón y la colocaba sobre la platina; venían al momento las lengüetas de la prensa a agarrar la hoja con la seguridad de los dedos de una mano; al movimiento del volante, la máquina tragaba el papel, y al poco rato salía impreso por un lado, y unas varillas, como las de un abanico, lo depositaban automáticamente en una platina baja. Manuel aprendió pronto la maniobra.
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| Trabajo manual en Minerva pequeña, durante el taller de Tipografía tradicional que ofrece la Imprenta Municipal |
A la semana de estar allí, Manuel había intimado con Jesús y con Yaco y se tuteaba con los dos.
Jesús le aconsejaba a Manuel que se aplicase en las cajas y aprendiera pronto a componer.
—Al menos se tiene la pitanza segura.
—Pero es muy difícil —decía Manuel.
—¡Quia, hombre! Acostumbrándose es más sencillo que cargar cubas de agua.
Manuel trabajaba siempre que podía, esforzándose en adquirir ligereza; algunas noches hacía líneas, y era para él un motivo de orgullo el verlas después impresas.
Baroja describe a continuación el tipo de trabajos que se realizaban en esa imprenta:
Era el impresor más pintoresco y multiforme de Madrid, y su negocio, el más complicado e interesante.
Este solo dato bastaba para juzgarle: con una sola prensa, movida por un motor de gas, de los antiguos, publicaba nueve periódicos, cuyos títulos nadie podría encontrar insignificantes.
Los Debates, El Porvenir, La Nación, La Tarde, EL Radical, La Mañana, El Mundo, El Tiempo y La Prensa, todos estos diarios importantes nacían en el sótano de la imprenta. A cualquier hombre vulgar le parecía esto imposible; para Sánchez Gómez, aquel proteo de la tipografía, la palabra imposible no existía en el diccionario.
Cada periódico importante de éstos tenía una columna suya; y lo demás, información, artículos literarios, anuncios, folletín, noticias, era común a todos.
Años más tarde, tras mil peripecias y aventuras, trabajando de forma esporádica en diversas imprentas, Manuel adquirirá, con los ahorros de la Salvadora y el préstamo de Roberto, una imprenta que se traspasaba.
A consecuencia de esta conversación, se despertaron nuevamente los planes ambiciosos de Manuel. La Salvadora y la Ignacia le instaron para que estuviese a la mira por si salía alguna imprenta en traspaso, y pocos días después le indicaron una anunciada en un periódico.
Manuel fue a verla; pero el amo le dijo que ya no la quería traspasar. En cambio, supo que un periódico ilustrado vendía una máquina nueva y tipos nuevos por quince mil pesetas.
Era una locura pensar en esto; pero la Salvadora y la Ignacia le dijeron a Manuel que fuera a verla y que propusiera al amo comprarla a plazos.
Hizo esto Manuel; la máquina era buena; tenía un motor eléctrico moderno, y los tipos eran nuevos; pero el amo no se avenía a cobrar en plazos.
[...]
—Son cosas de mujeres. Ya sabe usted que soy cajista, y mi hermana y otra muchacha que vive conmigo están empeñadas en que me debo establecer... Y ahora se puede comprar una máquina nueva y tipos también nuevos...; y no tengo dinero bastante para eso...; y ellas me han empujado para que le pida a usted el dinero.
—¿Y cuánto se necesita para eso?
—Piden quince mil pesetas; pero pagándole al contado al dueño, rebajaría mil o quizás dos mil.
—¿De manera que necesitas unas trece o catorce mil pesetas?
—Eso es; yo ya me figuro que usted no podrá dar ese dinero... Ahora, perder no se puede perder gran cosa. Porque usted podría ser el socio capitalista, y se ensayaba...; que a los dos años, por ejemplo, no daba resultado, pues se vendía la máquina y las cajas con mil o dos mil pesetas de pérdida, y la pérdida la pagaba yo.
—Pero, además, hay que abonar los gastos de instalación en la nueva imprenta, de traslado, ¿verdad?
—No; de eso me encargaría yo.
—¿Tienes dinero, eh?
—Unas cuatro mil pesetas.
—De manera que me propones ser tu socio capitalista, ¿no es eso?
—Sí.
—¿Qué ganaré yo? ¿La mitad de los ingresos?
—Eso es.
—¿Después de descontados vuestros jornales?
—Le va a quedar a usted muy poco.
—No importa; acepto.
—¿Acepta usted? —dijo Manuel en el colmo del asombro.
—Sí, seré tu socio. Dentro de unos años pondremos una gran casa editorial, para ir descristianizando España. Vamos a ver al dueño de la máquina.
Tomaron un coche y se hizo la compra. Se especificó el número de letras y de casilleros; Roberto cogió el recibo, pagó y le dijo a Manuel:
—Ya me dirás dónde nos trasladamos. ¡Adiós! Tengo mucho que hacer.
Manuel se despidió de la imprenta donde trabajaba y se fue a su casa.
Ya era un burgués, todo un señor burgués.
Tuvo grandes dificultades la instalación de la imprenta.
[...]
Tras de muchas dilaciones y contratiempos, pudo trasladar la máquina y las cajas, y notó que le habían robado casi la mitad de la letra. El motor eléctrico hubo que componerlo. Por fin, se arregló todo; pero no había trabajo. La Ignacia se lamentaba de que su hermano hubiese perdido su buen jornal; la Salvadora, siempre animosa, confiaba que vendría trabajo, y Manuel se pasaba las horas en la imprenta, flaco, triste, irritado.
Hizo anuncios, que repartió por todas partes, pero los encargos no venían.
[...]
Manuel, de noche, después de cerrar la imprenta, llevaba él mismo los encargos en una carretilla. Se ponía una blusa blanca y echaba a andar.
[...]
Comenzaba a encarrilarse la imprenta. El trabajo se iba regularizando, pero Manuel ni un momento podía dejar el taller. Así, que si alguna diligencia tenía que hacer, la hacía de noche, después de cerrar la tienda.
[...]
—[Roberto] ¿Y qué? ¿Trabajas mucho?
—[Manuel] Sí.
—Pero ganas poco.
—Es que como los obreros están asociados, se imponen.
—¿Y tú no estabas asociado antes?
—Yo, no.
—¿No eres socialista?
—¡Psch!
—¿Anarquista quizá?
—Sí; me es más simpática la anarquía que el socialismo.
—¡Claro! Como es más simpático para un chico hacer novillos que ir a clase. ¿Y cuál es la anarquía que tú defiendes?
—No; yo no defiendo ninguna.
—Haces bien; la anarquía para todos no es nada. Para uno, sí; es la libertad. ¿Y sabes cómo se consigue hacerse libre? Primero, ganando dinero; luego, pensando.El montón, la masa, nunca será nada. Cuando haya una oligarquía de hombres selectos, en que cada uno sea una conciencia, entre ellos la libre elección, la simpatía, lo regirá todo. La Ley sólo quedará para la canalla que no se haya emancipado.
Un cajista entró, con el componedor y unas cuartillas en la mano, a hacer una pregunta a Manuel.
[...]
En vez de tomar un cajista, como había pensado, lo que hizo Manuel fue poner un regente, y no se arrepintió.
Manuel no tenía condiciones para la dirección; además, estaba rendido con el trabajo del taller y el corretear por las noches.
El regente que llevó Manuel a su casa tenía unos treinta y tantos años, era hombre ilustrado, rechoncho, fuerte, con ideas socialistas. Se llamaba Pepe Morales.
Era el tipo del obrero inteligente y tranquilo, trabajaba muy bien, lo hacía todo con maña, no se impacientaba nunca y era puntual como un reloj. Desde que entró Morales, el trabajo en la imprenta comenzó a regularizarse.
[...]
—Lo que se debía hacer —le dijo un día Morales a Manuel es poner una encuadernación aquí al lado.
—Pero ¿sólo para lo que se trabaja en casa? —preguntó Manuel.
—No; buscar un encuadernador que alquile la puerta de al lado, y a él le convendría estar junto a una imprenta, y a nosotros tener aquí una encuadernación.
—Eso sí es verdad.
—Estese usted a la mira.
Se enteró Manuel, preguntó en varias imprentas, y ya iba a abandonar sus gestiones, cuando el dueño de La Tijera, periódico órgano de los sastres, le dijo:
—Yo conozco a un encuadernador que piensa mudarse de casa. Y tiene parroquia, porque trabaja bien.
—Pues voy a verlo.
[...]
Como había supuesto Morales, fue esto muy ventajoso; se evitaban el llevar y el traer los pliegos a la encuadernación; además, Jacob trabajaba más barato y proporcionaba parroquia.
Morales solía ir con mucha frecuencia a casa de Manuel, por la noche, y allí discutía, sobre todo con Juan. Los Rebolledos terciaban también en las discusiones.
Manuel no pensaba afiliarse a ningún partido; pero en medio de aquel ambiente apasionado, le gustaba oír y orientarse. De las dos doctrinas que se defendían, la anarquía y el socialismo, la anarquía le parecía más seductora; pero no le veía ningún lado práctico; como religión, estaba bien; pero como sistema político social, lo encontraba imposible de llevarlo a la práctica.
Así se completa el recorrido por el mundo de la imprenta que nos ofrece Baroja: vinculando el aspecto técnico con el social, ya que no se puede entender cabalmente el uno sin el otro. En una sociedad desesperada y excluyente prosperan el anarquismo y el socialismo, como alternativas obreras a los partidos políticos burgueses, conservadores, liberales, incluso los republicanos. El autor describe una galería muy amplia de actitudes y posturas, que van desde la pacífica «propaganda por la idea» a la violenta «propaganda por el hecho» (que realizan quienes son partidarios de poner bombas y cometer atentados); otros defienden un estado fuerte que atienda a las personas desprotegidas y equilibre las diferencias sociales. Nuestros tiempos, que también tienen algo de desesperados, hacen buenas migas con aquellos.
En este ambiente febril, de búsqueda de soluciones a los problemas sociales, las imprentas son lugares especiales, donde los obreros pueden leer y formarse, por lo que no es extraño que algunos líderes fueran tipógrafos, como ocurre en el caso del primer Pablo Iglesias (1850-1925), fundador del Partido Socialista Obrero Español (1879) y del sindicato Unión General de Trabajadores (1888), o Anselmo Lorenzo, en Madrid, o Rafael Farga, en Barcelona, anarquistas y amigos de Bakunin y Kropotkin. Iglesias, por ejemplo, se quedó huérfano y aprendió el oficio de tipógrafo en el Hospicio de Madrid (que uno de estos días se abre de nuevo al público como Museo de Historia de Madrid). Con el tiempo ingresó y presidió la Asociación General del Arte de Imprimir, y años más tarde fundó su propio periódico, El Socialista.
Léase entera, pues, La lucha por la vida de Baroja para disfrutar de la panorámica completa de esa época, teniendo la seguridad de que la ficción novelesca está perfectamente enraizada en la realidad de esos días, que se describe con toda su exuberancia.
Por último, y para terminar la visita, recordemos que la Imprenta Municipal organiza periódicamente talleres de Tipografía tradicional, en los que por unos días se puede disfrutar del placer de componer con tipos e imprimir con prensas tipográficas antiguas o modernas (como la pequeña Minerva de mano), a fin de mancharse las manos con tinta para poder comprender mejor aquellos tiempos —no tan distintos de los nuestros en cuanto a penalidades—, como muestran los ejemplos fotográficos que ilustran este artículo.
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| Ejemplo de composición tipográfica en el taller de Tipografía tradicional, con la forma atada con bramante (cuerda) |
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| Prensa tipográfica del Siglo de Oro, con un pliego de El Quijote |
sábado, 13 de septiembre de 2014
Escritura dibujada, escritura tecleada y escritura dictada
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| Nota autógrafa, con caracteres dibujados a mano |
Sin embargo, cuando usamos un ordenador, pulsamos teclas que se convierten su vez en letras y signos en la pantalla. Es escritura tecleada. Se crean textos electrónicos que se pueden guardar en un archivo o compartirlo con algún destinatario, como al enviar una copia por correo electrónico o por algún programa de mensajería instantánea.
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| Mecanografía a ciegas en un teclado de ordenador |
Cada día leemos textos que son fruto tanto de escritura dibujada como de escritura tecleada, con ventaja creciente para esta última, que va ganando terreno de forma irremediable. Y eso que aprender a escribir dibujando es una tarea de años y años, donde se llega a adquirir una pericia muy notable, llena de trucos, para ganar rapidez o complejidad. Pensemos en los apuntes de clase, por ejemplo, o en las notas rápidas que pegamos en la nevera o los esquemas y diagramas que creamos, con gran esfuerzo y habilidad, para resumir y estudiar con ellos.
Por comparación, la escritura tecleada es de piñón fijo, rígida y limitada en las formas que puede adquirir y no es suficiente con un lápiz y un papel, necesita toda una infraestructura tecnológica que quita el hipo, desde electricidad a ordenador, monitor, teclado, ratón, cables..., uf.
Y sin encambio –como escribiría alguien descuidado– el avance de la tecla es inexorable. El primer empujón lo dieron los ordenadores, que tras ocupar las oficinas desembarcaron en los hogares, para quedarse para siempre, incluso reproduciéndose, en forma de varios aparatos, para atender a los distintos miembros de la familia.
El último empujón, que estamos viviendo, vino de la mano de los terminales móviles; solo tiene unos pocos años y su generalización en España lleva fecha del año 2012 o quizá verano de 2013, cuando tantos adolescentes se hicieron con un teléfono inteligente, regalo de unos padres generosos que querían estar a la última y también permanecer conectados de forma permanente con sus hijos, igual que ellos lo querían estar con sus amigos y compañeros. El WhatsApp logró esa proeza de poner de acuerdo a las generaciones y llevarnos a donde estamos.
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| Tecleando con pulgares en una mensajería instantánea de un teléfono móvil |
¿Que dónde estamos? Pues intentando escribir en los móviles y tabletas, que serán muy bonitos y útiles, pero en los que se escribe fatal: con abundantes errores, con pérdida de mucho tiempo en las correcciones y, en fin, muy lentamente.
Bueno, ellos no, los muchachos y muchachas, ellos van muy deprisa, dale que te pego a los pulgares y sin importarles poner o no las tildes, que lo sé yo, que leo muchos guasaps. ¿Y las abreviaturas, y los emoticonos? ¿Y las fotitos y los audios empaquetados en las conversaciones? ¿Eso son formas de escribir? ¿Son formas «correctas» de escribir?
Regular, regular. ¿Hay maneras de convertirlas en correctas forma de escribir? Por supuesto.
Pero lo primero que hay que hacer es conocer mejor las formas de escritura digitales que nos invaden.
Tras los artículos dedicados al a lectura, esta entrada y las siguientes formarán una serie dedicada a la escritura digital móvil.
martes, 27 de agosto de 2013
Se publica «Sacad los móviles, vamos a leer»

La obra se presenta en forma dramatizada y se desarrolla durante varias sesiones de clase, unas en el aula y otras fuera de ella, en las que se practican diversas habilidades avanzadas de lectura y escritura digitales.
Los materiales necesarios para la repetición de las prácticas pueden encontrase en los enlaces a estos repositorios:
- Libros electrónicos (ebooks) de las Novelas ejemplares y el Quijote, y otros clásicos de la literatura española, en formato fb2.
- Aplicaciones apk para Android: CoolReader, ColorDict y otras. Lo preferible es instalar las versiones más recientes disponibles, desde Google Play.
- Carpeta fonts de fuentes con tipografías que añadir a las que vienen con el sistema.
- Carpeta dicdata con diccionarios que serán indexados por la aplicación gestora de diccionarios ColorDict para consulta directa desde la aplicación de lectura CoolReader.
[Actualización de noviembre de 2014: se acaba de publicar la segunda parte del artículo que nos ocupa, en el número 2 de Letra 15, con el título «Sacad los móviles, vamos a escribir», que se comenta también en una entrada posterior de este blog.
Actualización noviembre 2015 de los enlaces].





























