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viernes, 9 de octubre de 2020

Una actualización sobre escritura digital móvil

 Es buen momento para hacer una balance sobre el estado actual de la escritura digital móvil, transcurridos 6 años desde la serie de artículos sobre el tema que figuran en este blog.


1. Han pasado cinco años.


¿Han cambiado muchas cosas en estos años? En las formas y modalidades de escritura, nada. Siguen activas las cinco (o seis) modalidades de escritura digital móvil. Muy pocos conectan teclados físicos de 103 teclas por cable o bluetooth, porque impiden la tan preciada movilidad,
  1. Escritura dibujada.
  2. Escritura tecleada pulsada con un único dedo, normalmente el índice.
  3. Escritura tecleada pulsada con ambos pulgares.
  4. Escritura tecleada deslizante, con un dedo, índice o pulgar...
  5. Escritura dictada.
  6. Escritura mediante copiar y pegar.
Lo que ha variado es el equilibrio entre ellas: el dictado por voz se ha desarrollado mucho gracias a las mejoras en el reconocimiento del habla y a la aplicación de diccionarios predictivos que enderezan los errores del dictado. No obstante, este sistema tiene el inconveniente de su publicidad ya que, al ser en voz alta, los de al lado pueden escucharlo; aún así, el pudor de hogaño parece ir desapareciendo ya que la voz baja junto al micrófono funciona bastante bien.

Por otro lado, el juego de pulgares ha desbancado en rapidez a cualquier otra forma de escritura tecleada, incluida la deslizante. Lo practican jóvenes y no tan jóvenes, porque la práctica diaria es la que da soltura con esos dedos que en las generaciones mayores solo se habían usado para sostener y pinzar cosas ─como el bolígrafo─, o pulsar la barra de espaciado del teclado grande. Los más jóvenes los entrenaron en las consolas de videojuegos.

La escritura deslizante es el feliz consuelo del que quiere escribir con presteza con una sola mano y ya casi todos los teclados virtuales ofrecen la opción, activada por defecto o no..

La escritura pulsada con un dedo va siendo minoritaria, como la escritura dibujada, aunque ha mejorado también mucho, gracias al también mejorado reconocimiento de texto, y es la gran desconocida.

Escribir copiando y pegando es nuestro pan de cada día, cada vez más, gracias a la agilidad de la opción de compartir, que se ha generalizado más si cabe en todos tipo de artefactos y sistemas operativos, abriendo la posibilidad del diálogo entre múltiples aplicaciones.

Los fabricantes suelen aportar su propio teclado virtual en los terminales, pero la versatilidad de Gboard, el teclado de Google, ha hecho que se haya impuesto a todos los demás, incluidas las aplicaciones que inventaron prestaciones y técnicas que ahora todos han incorporado, como la escritura deslizante de Swype o las funciones de Swiftkey, ahora gratuito, que fue comprado por Microsoft. Todos los teclados permiten activar un micrófono que habilita el dictado y su conversión en texto, normalmente usando la aplicación Dictado por voz de Google, cuya calidad difícil de batir se basa en los big data acumulados gracias a las consultas del público.

Sin duda es una buena práctica la de disponer de varios teclados y aplicaciones de escritura en el terminal y utilizar el método de entrada ─como se denominan en Android─ que más convenga en cada momento.

2. Un experimento casero de comparación de procedimientos de escritura analógica y digital.


Pongamos un texto escrito con un párrafo de 150 palabras, unas diez líneas, que se ofrece al tiempo para ser escrito mediante diversos procedimientos analógicos y electrónicos, llevados a cabo por el mismo usuario o varios, hábiles en ellos, pero con una pericia normal. Se acepta un margen de error pequeño, no se exige la perfección, pero sí la revisión y corrección de los más gordos. No se puede correr. Medido en tiempo, estos son los resultados redondeados y ordenados de mayor a menor rapidez. En este experimento el escribiente debe mirar el texto para luego poder escribirlo, lo que añade un tiempo extra que la escritura directa se ahorra, ya que el original es el proceso de pensamiento mental.

  1. Leer en silencio el texto escrito: 40 segundos.
  2. Grabarlo en un audio digital: 1 minuto. Y otro tanto escucharlo.
  3. Escribir el texto mediante dictado de voz y su correspondiente reconocimiento: 2 minutos, por las correcciones.
  4. Escribir el texto mediante escritura tecleada pulsando con los dos pulgares en un teclado virtual de móvil:  3 minutos.
  5. Escribir el texto mediante mecanografía a ciegas en un teclado completo de ordenador:  3 a 4 minutos.
  6. Escribir a mano con bolígrafo sobre papel (y que se entienda la letra): 6 minutos.
  7. Escribir el texto mediante escritura tecleada deslizante en un teclado virtual de móvil: 7 minutos.
  8. Escribir tecla a tecla, con un dedo, en un teclado virtual: 8 minutos. 
  9. Escribir el texto mediante escritura electrónica dibujada a mano  con reconocimiento: 11 minutos.

  • Leer es más rápido que escribir y también más rápido que escuchar, por eso preferimos que nos lleguen textos a que lo hagan audios, en lo que a rapidez de comprensión se refiere. El audio tiene otras cualidades, claro está, como la entonación, pero es más lento de comprender.
  • Lo contrario sucede al emitir: preferimos enviar un audio que escribir un texto, es más fácil y rápido, pero tiene el inconveniente de que no se puede corregir, al contrario que el texto, que se puede revisar fácilmente antes de enviarlo.
  • Lo que es mejor para el emisor es peor para el receptor, y viceversa. El dilema clásico que parecía no tener solución.
  • Hay modalidades de escritura digital más rápidas que la manual sobre papel, y otras más lentas, como la tecleada deslizante, la pulsada de un dedo y la dibujada a mano. Sin embargo, estas, consiguen para ciertos usuarios salvar el muro digital, escribir y comunicarse.
  • Para usuarios medios, la mecanografía a ciegas en teclados físicos o con ambos pulgares en los virtuales son formas de escritura digital el doble de rápidas que las autógrafas sobre el papel. Y además generan textos electrónicos estandarizados y perfectamente comparables, sin el problema añadido de la legibilidad de la letra personal.
  • Los métodos de escritura digital más veloces tienen que ver con la creación de audios: crear un audio (y enviarlo) es rapidísimo (1 minuto); su conversión en texto electrónico para que el receptor lo pueda leer en vez de tener que escucharlo, lleva el doble (2 minutos), pero menos que pulsarlo en las teclas virtuales (3 minutos). Mecanografiarlo en ordenador lleva otro tanto o algo más (3 o 4 minutos).
  • Escribirlo sobre el papel lleva 6 veces más que crear el audio y no tiene su movilidad digital. El bolígrafo solo permite anotar la mitad de palabras que la mecanografía, favorece más la memoria pero recolecta menos.
  • Dictar un texto y corregir el reconocimiento es el sistema de escritura más ventajoso tanto para el emisor (2 minutos) como para el receptor (40 segundos).

El antiguo dilema se ha resuelto hoy en gran parte, ya que ahora se dicta un audio pero se envía un texto, que el receptor lee rápidamente en vez de escucharlo.

Otro factor clave es la movilidad: la mecanografía a ciegas es rápida, pero es estática, aunque sea en un portátil. La escritura móvil más rápida son el dictado y los pulgares.

¿En qué técnicas de escritura debemos instruir a los niños? En todas, y desde temprano. La rapidez no lo es todo, pero cuenta, sobre todo si va acompañada de la posibilidad de revisar el texto.

Así están hoy las cosas. En el futuro el dictado y reconocimiento de voz será todavía mejor, sobre todo cuando recoja todos los signos de puntuación y órdenes de corrección.

( ·¿· )

Otras referencias:

        domingo, 24 de febrero de 2019

        El lector móvil

        El Plan Anual de Publicaciones 2019 de la Consejería de Educación e Investigación de la Comunidad de Madrid contempla la publicación de la obra El lector móvil: del jeroglífico al emoticono.

        En marzo de 2019 se ofrece un curso de formación del profesorado sobre dicha materia en CTIF Madrid-Norte, que tiene una publiweb de referencia El lector andante.

        viernes, 30 de diciembre de 2016

        Uso didáctico de los dispositivos móviles

        La revista Letra 15 viene reuniendo en su sección de Tecnologías, durante los tres años y seis números de existencia, diversos artículos relacionados con el uso didáctico de los dispositivos móviles, en los que se exploran las posibilidades que en cada momento tecnológico ─siempre cambiante─ ofrecen los dispositivos para practicar la lectoescritura digital y enseñar su uso (actualizado 2020).

        1. N.º 1. Febrero 2014. Sacad los móviles, vamos a leer.
        2. N.º 2. Noviembre 2014. Sacad los móviles, vamos a escribir.
        3. N.º 3. Febrero 2015. Escuchando con los ojos en la era digital.
        4. N.º 4. Noviembre 2015. Alonso Quijano y la biblioteca digital personal.
        5. N.º 5. Mayo 2016. El teléfono móvil en el callejón del Gato.
        6. N.º 6. Noviembre 2016. Cervantes con Goya: leyentes y mirones de caprichos y desastres.
        7. N.º 8. Mayo 2018. Del jeroglífico al emoticono: cinco mil años de historia de la escritura.
        8. N.º 9. Mayo 2019. Los encantadores ilustrados en el Quijote.
        La publiweb Recursos TIC los recopila también en una entrada junto con otros trabajos.

        A la lista anterior habría que añadir la investigación sobre la biblioteca escolar digital móvil y otras entradas sobre la biblioteca digital personal.

        miércoles, 10 de diciembre de 2014

        Se publica «Sacad los móviles, vamos escribir»

        Se acaba de publicar en el número 2 de la revista digital Letra 15 el artículo académico «Sacad los móviles, vamos a escribir», dedicado a la escritura digital móvil, que es la continuación o segunda parte de «Sacad los móviles, vamos a leer», que a su vez se centra en la lectura digital móvil, y del que se trató en una entrada anterior de este blog.

        Profesores y alumnos de Bachillerato se encuentran en el aula y fuera de ella, para hablar de Literatura y de Historia, y de cómo algunas obras se localizan en el espacio y en el mapa, en lugares que pueden ser visitados hoy, con los textos originales en la mano, para averiguar qué sobrevive de otros tiempos y qué nuevas naturalezas ocupan sus sitios: son visitas para practicar la geografía literaria. En la Plaza Mayor de Madrid se encuentran con las criaturas de Galdós y en el Observatorio Astronómico con las de Baroja. Pero se proponen otras visitas más, para descubrir otras geografías literarias, de Galdós y Baroja, pero también de Valle-Inclán y Juan Ramón Jiménez.

        Estos encuentros se realizan utilizando herramientas de lectura y escritura digitales y móviles: descargando archivos, leyendo en línea, sacando fotos, señalando ubicaciones, tomando notas, enviando mensajes, consultando diccionarios, redactando con las yemas de los dedos, mediante teclados virtuales, primero borradores, que se corrigen con ayudas digitales, y luego difundiendo las versiones finales, en chats, blogs o wikis, los nuevos géneros literarios digitales, basados en la autoedición.

        Como apoyo a estas visitas literarias y sesiones docentes, el profesor encarga a los alumnos que lean artículos sobre escritura digital móvil, que luego discuten en las jornadas de clase posteriores. Esos artículos son precisamente las entradas anteriores de nuestro blog, que forman así un ecosistema digital con el artículo académico de Letra 15, y que se entreenlazan (sic) con él, en un ejemplo estupendo de hipertexto.

        viernes, 7 de noviembre de 2014

        Experimentos de escritura digital 2. Tabletas

        La entrada anterior de la serie estaba dedicada a Experimentos de escritura digital 1. Teléfonos y en esta nos vamos a ocupar de las tabletas.

        Las tabletas son más grandes que los teléfonos, al menos de momento. Tenemos delante una pantalla de siete, ocho, nueve, diez pulgadas, que levantada hay que manejar con dos manos, por lo que lo más frecuente es apoyarla sobre la mesa o sobre una funda que permita una posición oblicua. Al querer escribir un correo o una nota (WhatsApp no suele estar instalado ya que se asocia a las llamadas de voz -Nota 29-8-2015: ya existe versión web con acceso desde el navegador-) se nos abre un teclado que ocupa toda la pantalla y que nos ofrece la posibilidad de escoger la modalidad de escritura preferida.

        Teclado virtual con orientación horizontal en una tableta de 7"
        Es un teclado grande comparado con el del teléfono móvil, hay más espacio y las teclas son de mayor tamaño; además las tabletas se suelen usar con orientación horizontal, lo que hace crecer aún más el teclado virtual. Algunas aplicaciones de teclados ofrecen más teclas a la vista en las tabletas (Swype 36 a 41; Teclado de Google 35 a 39; Swiftkey: 34 a 35) aunque con un diseño muy parecido y basado siempre en el del teclado QWERTY. Recuerda a los teclados físicos de ordenador (104 teclas), salvo por el menor número de caracteres en las teclas a la vista.



        Hay que decir que esta forma del teclado, la QWERTY, es la predominante, pero de ninguna manera la única posible. Es más, como fruto de la evolución cultural ha ido cambiando poco a poco, adaptándose a nuevos entornos, diferentes a los originales en los que nació (las máquinas de escribir en las que se atascaban algunas letras), y arrastra algunas deficiencias, como obligar a escribir palabras con usa sola mano aunque esté disponibles las dos; también ocurre que las letras no están dispuestas según el uso más frecuente y así se derrochan movimientos de ascenso y descenso sobre la línea media que se podrían aligerar bastante. Pero es el que predomina, por el momento, y hay que resignarse a utilizarlo.

        La mejor visibilidad del teclado en las tabletas gracias a su mayor tamaño se vuelve un problema porque los dedos deben recorrer distancias más largas y trayectorias más complejas. Así ocurre al utilizar la escritura tecleada, tanto la pulsada con un único dedo como la deslizante. El proceso de escritura de hace lento y agotador, ya que la mano ha de recorrer mucho espacio cada vez. Los textos largos son especialmente cansinos. Escribir en una tableta es una pesadez.

        Existe una solución parcial, que ya conocemos, usar versiones compactas del teclado, como permiten Swype o Swiftkey, que acortan los recorridos, aunque se visualizan peor. También es posible desacoplar el teclado, hacerlo flotante y moverlo por la pantalla para colocarlo donde mejor convenga.

        Teclado virtual completo en una tableta de 7" con orientación vertical

        Teclado virtual compacto alineado al lado derecho de la pantalla en una tableta de 7"
        Otra opción es usar escritura pulsada con pulgares, que sólo es viable si configuramos el teclado en esa modalidad partida, que ofrecen tanto Swiftkey como Swype. La dificultad de escribir con pulgares en la tableta radica en otra parte, en que es necesario cogerla con las manos y sujetarla mientras se escribe, lo que añade una cierta incomodidad.

        Teclado virtual partido, para pulgares, en una tableta de 7"
        Las otras dos modalidades de escritura que las cinco que nos ocupan también son perfectamente viables en las tabletas.

        La escritura dictada funciona en las tableta de manera idéntica a como lo hace en los teléfonos, con la primacía del Dictado por voz de Google y la opción de peso de Dragon de Swype, que reconoce más signos de puntuación (Nota 29-8-2015: Google ha igualado la calidad del reconocimiento de los signos de puntuación dictados). A ello dedicaremos una entrada específica en este blog más adelante.

        Por último, la escritura dibujada tiene una mejor oportunidad en las tabletas, gracias precisamente al mayor espacio disponible para escribir las letras, palabras, incluso frases. También le dedicaremos en el futuro una entrada específica en el blog ((Nota 29-8-2015: Google ha difundido hace unos meses la magnífica aplicación Escritura a mano, que es una traducción literal de Handwriting, no muy afortunada porque todas las escrituras digitales salvo la dictada son a mano).

        Escritura a mano, con MyScript Stylus, en tableta de 7"

        Experimento 1. Escritura digital en tableta: cinco modalidades con el mismo texto y un solo redactor


        Comprobar la redacción de un mismo texto de dos párrafos usando las cinco modalidades de escritura, utilizando cualquier aplicación de escritura, como las notas de Keep.  La prueba definitiva debe realizarse una vez practicados por separado los distintos métodos y sintiéndose mínimamente cómodo con cada uno de ellos.

        Experimento 2. Escritura digital en tableta: cinco modalidades con el mismo texto y diferentes redactores


        Competición de velocidad y calidad de redacción, utilizando el correo electrónico, por ejemplo, o una mensajería como Hangouts para Android. Varios competidores, cada uno con una modalidad de escritura digital, inician la redacción a la vez, escriben y corrigen y, por fin, envían el texto a los demás.

        La mecanografía a ciegas en las tabletas


        Las tabletas admiten otra posibilidad de escritura, inviable en los teléfonos: la mecanografía a ciegas, la escritura con los diez dedos, la ultravelocidad, como con los teclados de ordenador. Esta técnica exige en primer lugar una cuidadosa formación: aproximadamente un mes de clases diarias de una hora para conseguir 150 pulsaciones por minuto. En segundo lugar exige una práctica constante para mantener o incrementar la velocidad conseguida. Se escribe sin necesidad de mirar el teclado: los ojos pueden mirar la vacío o al texto que se quiere copiar, ya que los dedos se mueven inconscientemente hacia sus teclas destino.

        En principio, en las tabletas sería hacer lo mismo que en los teclados físicos: se colocan las manos sobre el teclado virtual, se juntan los dedos localizando la efe y la gé y se pulsan las teclas. Pero en la tabletas no es como en los teclados físicos. Puede ocurrir cualquier cosa, como dijimos en una entrada anterior. Normalmente es un poco desastre y cunde el desánimo: las tabletas no valen para escribir rápido, los teclados virtuales no lo permiten, surgen mil inconvenientes para el teclista experto de ordenador... Por ejemplo, no se pueden anclar los dedos índices en las marcas de las letras efe y jota porque los teclados capacitivos no las permiten. Al no haber punto de referencia, no es nada fácil acertar con el carácter que se busca y surgen mil erratas. El teclado táctil es tan sensible que se emborronan los textos por acumulación de letras. Como no son teclados completos de cien teclas, sino que tienen cuarenta o cincuenta, para que quepan en pantalla, necesitan que cada posición de tecla active varios caracteres, a los que se accede por pulsación corta o larga o por otra tecla que sustituye el teclado alfabético por el numérico y de símbolos.

        Escritura pulsada con diez dedos en tableta mediante teclado virtual

        Los que saben mecanografía escriben peor con todos los dedos en los teclados virtuales que los espabilados que utilizan los pulgares o el índice deslizante, con gran frustración de los primeros, que se desesperan porque les cuesta renunciar a lo que tienen bien aprendido y es tan eficaz.

        Pero en cierta medida es un falso problema, aunque de enorme importancia porque las tabletas se juegan ahí sus posibilidades de penetración en el mundo escolar. Digo falso problema, porque es una cuestión de aprendizaje: el anclaje de la posición de las manos lo pueden realizar los pulgares, en vez de los índices, apoyándolos sobre el borde de la pantalla, justo bajo el teclado. Y luego acostumbrarse a utilizar el resto de los dedos, escribiendo mirando a la pantalla pero no al teclado, volviendo una y otra vez al anclaje. Y cuidando mucho el tiempo de la pulsación, para que se active la letra e y no el número 3. Algunos teclados permiten personalizar ese tiempo de pulsación.

        En fin, que hacen falta con urgencia aplicaciones de mecanografía adaptada a teclados virtuales, porque los cursos clásicos no valen y los teclistas o tecleadores digitales estamos deseando escribir mas rápido y mejor.

        La mecanografía a ciegas en las tabletas


        Por supuesto, existe la opción de utilizar un teclado externo que se conecta por cable o, mejor todavía, sin cable, mediante conexión inalámbrica Bluetooth. Los hay de tamaño pequeño y muy ligeros, lo que permite mantener la movilidad que deseamos.

        Escritura a ciegas con teclado inalámbrico externo.

        Por último, se puede trabajar con la tableta en el escritorio conectando un teclado clásico de sobremesa mediante un cable USB-OTG. Pero es un trasto más y lo que estamos deseando es simplificar. En fin, si no hay otro remedio...

        Escritura a ciegas con teclado externo mediante cable USB-OTG.


        domingo, 26 de octubre de 2014

        Experimentos de escritura digital 1. Teléfonos

        Como se insinuaba en la entrada anterior de la serie,  La mejor forma de escritura digital, la mayor parte de los usuarios de terminales móviles utilizan los teclados que les vienen instalados, sin plantearse más cuestiones. Comprueban las dificultades para escribir que hemos mencionado y adoptan la modalidad de escritura que consideran les resulta más cómoda o eficaz. Son pocos los que hacen pruebas con diferentes teclados o aplicaciones de escritura, para poder escoger con mayor conocimiento de causa.

        Los terminales Apple solo disponían de un teclado, el de fábrica, hasta que iOS8 ha abierto en 2014 la puerta a descargarse aplicaciones con otros diferentes.

        En Android, esas aplicaciones son legión y hay para todos los gustos, pero hay que querer descargarlas, instalarlas, activarlas y probarlas. Lo cual impone un poco, así de primeras, pero en realidad es bastante fácil además de interesante experimentar con ellas.

        Merece mucho la lleva probar algunas y tener la paciencia de asegurarnos de que escogemos la que mejor nos conviene.

        Diseñemos algunos experimentos caseros, distinguiendo en primer lugar los tipos de terminal: teléfonos y tabletas.

        1. La escritura digital en el teléfono móvil


        El fabricante del teléfono suele aportar un teclado propio de la marca, el usado por la inmensa mayoría de los usuarios primerizos, que suele venir, en Android, acompañado del Dictado por voz de Google. Estas dos opciones son las que están disponibles cuando se nos activa el teclado virtual porque se ha pulsado en un campo de texto, sea el correo electrónico o un chat.

        En la parte de inferior de la pantalla se muestra el teclado virtual y en la superior, en la barra de notificaciones, aparece un icono (rodeado en rojo en la figura) con la opción Seleccionar método de entrada. Esa opción es la que hay que utilizar cuando dispongamos de varios teclados y queramos utilizar uno u otro.

        Arriba, en rojo, icono para seleccionar método de entrada
        Además de las dos que suelen venir por defecto, vamos a descargar algunas aplicaciones gratuitas con funciones de escritura, Teclado de Google Swifkey y, si se quiere una de pago, como Swype, por menos de un euro, para tener mayor variedad.

        En Ajustes-Idioma e introducción-Teclados y métodos de entrada hay que hacer dos cosas:
        • Activar con una virgulilla aquellos teclados (de los descargados e instalados) que interese probar.
        • Escoger el teclado predeterminado.
        Desde este momento, cuando vayamos a escribir:
        • Se nos activará el teclado predeterminado.
        • Pulsando en la barra de notificaciones de arriba y en la opción Seleccionar métodos de entrada, podremos cambiar de teclado fácilmente. Si queremos modificar el listado, se puede pulsar en Configurar métodos de entrada.
        Pantalla para seleccionar el método de entrada de escritura

        Podemos sintetizar las diferentes posibilidades que se nos abren para redactar en 5 modalidades principales de escritura digital móvil:
        1. Escritura dibujada
        2. Escritura tecleada pulsada con un único dedo, normalmente el índice.
        3. Escritura tecleada pulsada con ambos pulgares.
        4. Escritura tecleada deslizante, con un dedo, índice o pulgar...
        5. Escritura dictada.
        Los teclados de los fabricantes suelen ofrecer todas las opciones de escritura, aunque lo más frecuente es que para la escritura dictada recurran al Dictado por voz de Google.
        1. Para la escritura dibujada se puede utilizar el del fabricante o Swype (otra opción es MyScript Stylus (Beta)).
        2. Para la escritura tecleada pulsada con un único dedo cualquiera de los teclados vale.
        3. Para la escritura tecleada pulsada con ambos pulgares, así mismo valen todos los teclados, aunque algunos permiten partir en dos el teclado para ponerlo todavía más fácil (SwiftkeySwype).
        4. Los creadores de la escritura tecleada deslizante fueron los autores de Swype, pero ahora tanto Swiftkey como el Teclado de Google o los de los fabricantes suelen incluir esa modalidad.
        5. En la escritura dictada: reina el Dictado por voz de Google, aunque el Dragon de Swype todavía ofrece algunas ventajas.
        Las combinaciones posibles son muchas: no existe una aplicación que lo haga todo mejor que las demás. Hay que probar las habilidades de cada una y comprobar cómo encajan en las nuestras. Al escribir nos encontraremos en la pantalla con los caracteres que se van trazando y además con la autocorrección, con la predicción de palabras, con la calidad del diccionario interno... No solo escribimos, sino que corregimos sobre lo que vamos escribiendo, y cada aplicación de escritura nos ayuda a su manera.

        Experimento 1. Escritura digital en teléfono móvil: cinco modalidades con el mismo texto y un solo redactor


        Uno mismo prueba las cinco modalidades utilizando un único texto a la vista, de al menos dos párrafos. Se pueden utilizar mensajes de chat, como WhatsApp, o notas, como Keep, para ir enviando los textos y poder verlos luego juntos. Se comprueba la rapidez, la facilidad de corrección, la pericia que se necesita para dominar cada técnica. La primera impresión no cuenta (sentimos pudor al dictar, cuesta un poco acomodarse a la deslizante...), hay que hacer el experimento varias veces. Proponérselo a los amigos. Contrastar los resultados. Bucear en las razones.

        Tras todo esto, ¿con qué modalidad te has sentido más cómodo?

        Experimento 2. Escritura digital en teléfono móvil: cinco modalidades con el mismo texto y diferentes redactores


        Se necesita un grupo de mensajería instantánea, como un chat de grupo de WhatsApp. El experimento se puede realizar con unos en presencia de otros, o bien dispersos, y repetirse con personas distintas, hasta establecer un patrón.

        El coordinador del experimento deberá, en primer lugar, seleccionar un texto de al menos dos párrafos, copiarlo al portapapeles, pegarlo en el chat y enviarlo en su momento. En segundo lugar, deberá comunicar las reglas, enviándolas a los participantes. Por ejemplo, las siguientes
        • Una: cada participante indicará mediante un mensaje en el chat qué modalidad de escritura quiere utilizar, de las cinco con las que estamos experimentando.
        • Dos: el coordinador remitirá al grupo un texto de al menos dos párrafos. Cuando llegue simultáneamente a todos el texto elegido que servirá de modelo, cada uno podrá comenzar a escribir el borrador con la modalidad escogida, corregirlo y enviar el mensaje, procurando que no contenga erratas ni errores.
        • Tres: al final, recibidos todos los textos, el coordinador avisará del fin del experimento con un mensaje y todos podrán comprobar el orden de llegada y la hora y minuto de cada mensaje así como la calidad del mismo. 
        FOTO grupo de chat realizando la competición de modalidades de escritura

        Lo esperable es que el resultado confirme el esquema generacional de abuelos, padres e hijos que hemos descrito más arriba, pero, claro, puede haber sorpresas. La incógnita más interesante de resolver es averiguar quién consigue ser más rápido: el joven con escritura tecleada pulsada con ambos pulgares, o el adulto con escritura tecleada deslizante, que la cosa suele estar reñida. Se logran velocidades respetables, aunque alejadas de las que se alcanzan en los teclados físicos de ordenador.

        El caso especial, el más difícil de evaluar es el de la escritura dictada: consigue las mayores velocidades iniciales con diferencia, pero hay mucho que retocar, los signos de puntuación que no se crean, los errores de transcripción... Necesita también un tiempo de aprendizaje para reconocer nuestras expresiones... Pero acaso es el que tiene el futuro más prometedor y llegará un día en el que les hablemos a los aparatos con lenguaje natural, pero todavía no es el caso.

        Proponemos un último experimento. Vamos paseando por el parque o la calle, con los auriculares puestos, los que vienen con el teléfono, que incorporan un micrófono ¿Has probado a dictar textos largos, monólogos, o anotaciones de un diario mientras vas caminando? ¿A decir en voz alta las ocurrencias que se vienen a la mente, a un ritmo pausado para que dé tiempo a la conversión a texto? ¿Has probado a enviar un mensaje largo de WhatsApp dictado (no de audio, ojo)? Como no se envía hasta que pulsar enviar, hay oportunidad de corregirlo. Creo que nos llevaremos una sorpresa con todas estas pruebas.

        Esta entrada ha sido la cuarta de la serie dedicada a la  lectura digital móvil y continúa en la titulada Experimentos de escritura digital 2. Tabletas

        sábado, 18 de octubre de 2014

        La mejor forma de escritura digital

        De las diferentes formas de Escritura digital móvil, de las que tratábamos en la anterior entrada del blog, ¿cuál es la mejor, cuál es la que me conviene utilizar?

        Veamos: ¿eres de la generación de los abuelos, de los padres o de los hijos?

        Uno. Los abuelos están menos familiarizados con el mundo digital y prefieren la escritura tecleada con el dedo índice, pulsando tecla a tecla. Les es muy útil la autocorreccion y la predicción de palabras que tienen la mayoría de las aplicaciones de los teclados virtuales. Van lentos, pero seguros.

        Escritura tecleada mediante pulsaciones con el índice

        Dos. ¿Eres del grupo de los jóvenes, adolescentes y niños? ¿A que acierto si digo que sois partidarios de los pulgares palpitantes, tecla a tecla, a dos manos, para repartir esfuerzos e ir el doble de rápido, y no hacéis mucho caso ni de la autocorreccion ni de la predicción de palabras? Ni se ponen las tildes tampoco, eso retrasa mucho y disminuye la velocidad de vértigo que se pretende. Se economizan caracteres, intercalando en el texto abundantes abreviaturas, inventando formas nuevas si hace falta, innovando sin querer. Y se ahuyentan los malentendidos incorporando emoticonos, que ponen el énfasis en el aspecto irónico, bromista o serio del asunto. Esta es un cuestión muy seria, porque los malentendidos afectan a las relaciones personales tanto como las tildes, y no se pueden dejar escapar.

        Escritura tecleada mediante pulsaciones con los pulgares
        Tres. Por último, quedamos los sufridos padres, que no podemos alcanzar a nuestros hijos dale que te pego a los pulgares, porque no hemos jugado tanto a las consolas, y lo que nos suena del trabajo es el teclado de ordenador, así que sabemos mejor o peor donde están las letras y podemos ir pulsando con el índice y aprovechar correcciones y predicciones.

        O podemos hacer otra cosa, mejor todavía, diseñada a medida para nosotros por una mente ingeniosa: usamos el dedo índice para dibujar lo más rápido posible la trayectoria de las palabras sobre el teclado virtual, deslizándolo por encima. En fin, escritura deslizante, la salvación del honor de los padres, que podemos competir, sin hacer el ridículo por la lentitud, con nuestros hijos. Incluso triunfar alguna vez en toda regla, por el respeto que tenemos a las tildes, que hace que creemos textos impecables y no pulsemos enviar hasta que no están perfectos. ¿O también nos vamos relajando con la ortografía? Total, por unas pequeñas erratas de nada, lo importante es que se me entienda...

        Escritura tecleada deslizante con el dedo índice
        Jóvenes, adultos o mayores, todos necesitamos teclados inteligentes, ayudantes digitales de redacción, y combinar el ansia de velocidad con la pulcritud necesaria para asegurar una comunicación rica y diversa. Y sí, habrá que aprender a usar emoticonos, porque los textos escritos de la nueva oralidad, como cuando chateamos, tienen el vigor y la inmediatez del lenguaje hablado pero no la entonación ni los gestos del hablante, y pueden ser muy ambiguos, de forma que se malinterpretan y la comunicación se va al traste.

        Texto escrito en un chat completado con emoticonos.
        Ahora los teclados y las aplicaciones dan acceso a conjuntos enteros de emoticonos, pero no se sabe si su éxito es en cierta medida un fracaso de la escritura, que por sí sola no puede deshacer los equívocos o enriquecer los textos todo lo que se desea.

        La escritura digital móvil en las tabletas


        Lo dicho vale para los teléfonos inteligentes, pero hay que matizarlo un tanto para las tabletas. Con el aumento del tamaño de las pantallas, que pasan de las cuatro o cinco pulgadas de los móviles a las siete, ocho o diez de las tabletas, los teclados crecen en la misma proporción y se hace más trabajoso utilizarlos, sobre todo si los dispositivos se colocan en formato apaisado, con la línea más larga en horizontal. También van siendo más pesados y cuesta más sujetarlos, con lo que se gana en tamaño pero se pierde en movilidad real.

        Tamaños relativos de teclados en teléfonos y tabletas, en posición vertical u horizontal

        Para soslayar esas dificultades, algunas aplicaciones permiten el teclado virtual partido en dos trozos, que se colocan en las esquinas, para la escritura pulsada con pulgares, lo que viene de perlas a la generación joven.

        O permiten crear una versión más comprimida del teclado, el teclado compacto, lo que facilita recorridos más cortos en la escritura deslizante con el índice, y beneficia en particular a la generación de los padres y también de paso a la de los abuelos.

        Con ambas soluciones, los más ágiles pueden escribir con una sola mano en la tableta, y por supuesto en el móvil, dejando libre la otra para ocuparse en otras atenciones, como agarrarse a la barra del autobús o sujetar la bolsa.

        Algunos teclados permite personalizar el tamaño, incluso hacerlo flotante sobre la pantalla. Hay muchas opciones disponibles en las distintas aplicaciones de escritura.

        Queda además otra posibilidad que no era factible antes y que se abre ahora para las pantallas más grandes, aunque no para las pequeñas: la escritura pulsada con todos los dedos en teclado virtual, la mecanografía a ciegas de los velocistas de la escritura tecleada de los ordenadores trasladada ahora a la escritura móvil.

        Esta sería la mejor y más rápida de todas, pero los expertos señalan algunas dificultades de peso para su consagración, que analizaremos en otro artículo, más adelante.

        Escritura dibujada, escritura dictada, escritura tecleada pulsada y escritura tecleada deslizante, he aquí las cuatro formas principales de la escritura móvil en la actualidad. La mejor forma de escritura digital es con la que te quedas después de probarlas todas y de juzgar los resultados.

        Esta entrada ha sido la tercera de la serie dedicada a la  lectura digital móvil y continúa en la titulada Experimentos de escritura digital 1. Teléfonos.

        miércoles, 24 de septiembre de 2014

        Escritura digital móvil

        Veíamos en la entrada anterior, Escritura dibujada, escritura tecleada y escritura dictada, cómo el avance de la tecla es imparable y está por todas partes.

        Las teclas de los ordenadores se organizan en teclados físicos de más de cien botones, con las letras, números y otros signos y símbolos a la distancia de una pulsación de alguno de los diez dedos. Predomina el modelo QWERTY, que recibe el nombre de la ordenación de sus caracteres, que en la versión española incluye 27 letras, con la eñe junto a la ele y bajo la pé, a mano derecha.

        Teclado físico QWERTY en español

        Los que han aprendido mecanografía a ciegas son capaces de escribir mirando a la pantalla y no al teclado, pero los demás tenemos que fijarnos alternativamente en un sitio y en otro, para teclear, leer lo escrito, corregir si es necesario y seguir tecleando. Así era, y sigue siendo, la escritura digital tecleada para la mayoría de los mortales.

        Y en esto llegó la escritura móvil. En propiedad, se debe decir escritura digital móvil, porque los teclados, que ya eran electrónicos y digitales, pero no móviles, echaron a andar y a desplazarse con la persona en vez de obligarla a sentarse delante de donde estuviera conectado el ordenador del que dependía. Ahora llevamos los teclados siempre con nosotros, incrustados en el teléfono móvil o la tableta, para escribir en cualquier momento y lugar.

        ¿Y qué diferencia hay con los tiempos antiguos de escritura móvil, cuando los abuelos y los padres éramos jóvenes, y llevábamos siempre con nosotros el lápiz o el bolígrafo y una libretita para anotar nuestras cosas? ¿No era móvil también?

        Oh, sí, lo era; precisamente estamos intentando recuperar esa movilidad, porque los ordenadores nunca la han tenido de verdad. Sus contenidos fluyen que es una maravilla, pero ellos mismos no lo hacen, son unos pesados, unos trastos. Hasta los portátiles no hay quien los transporte.

        Pero parece que estamos consiguiendo una movilidad verdadera con los nuevos terminales ligeros, que se pueden utilizar esencialmente con una mano, como los telefonillos (telefoninos dicen los italianos), o con las dos, como las tabletas. Las últimas generaciones de dispositivos cuentan con pantallas capacitivas, que se utilizan sin teclas físicas, tocando con los dedos suavemente (para aplicar la diferencia de carga eléctrica de la piel) y de manera directa en las pantallas. La inmensa mayor parte además utiliza teclados virtuales que se abren en la pantalla, sin teclas físicas que apretar, pero con teclas virtuales para pulsar.

        Y lo cierto es que la gente lleva los terminales en el bolsillo o en el bolso y aprovecha cualquier momento para interaccionar con ellos. Basta fijarse en los autobuses o en el Metro, en las salas de espera, en los bancos de la calle, en las playas para concluir que la gente los usa con frecuencia y que lee en ellos constantemente y, según parece, razonablemente bien. ¿Y escribir bien, también se puede? Muchos se quejan de que no, pero nuestros hijos escriben que se las pelan, febrilmente. ¿Entonces?

        El panorama cambia cada día, pero hoy por hoy la cosa en la escritura digital móvil  está más o menos como sigue:

        Se pueden dibujar letras mediante algunas aplicaciones, de forma análoga a como se hace en papel, pero la conversión en texto es lenta y algo desesperante para el que quiere redactar algo extenso. Va mejor si se usa un estilo (así lo llama DRAE, como actualización del stilus, punzón con el cual escribían los antiguos en tablas enceradas), pero peor si se usan los dedos directamente en la pantalla. No obstante, el aficionado a las notas autógrafas tiene aquí su opción propicia.

        La gran promesa de la tecnología digital es la escritura dictada, pero deberá ser una que funcione bien convirtiendo la voz en texto electrónico, ya que todavía tiene notables obstáculos que salvar: reconocer los signos de puntuación, la personalización, el pudor a dictar en voz alta, cómo realizar la corrección de las erratas, la necesidad de estar conectado para que la aplicación pueda utilizar bases de datos no locales... Funciona mucho mejor de lo que la gente cree, pero peor que otros sistemas que son los más utilizados, y eso quiere decir la escritura tecleada, de la que nos ocuparemos con detalle.

        En realidad hay muchas formas de teclear, que dependen de como encajen entre sí diversas variables relacionadas con el usuario y el terminal: pulsar con una mano o con dos, con los pulgares o con el dedo índice u otro, en teclados con teclas físicas o con teclas virtuales, de tamaño pequeño o mediano, o completo, partido o compacto, de escribir conectados o sin conexión...

        Pero sobre todo, cuenta mucho la experiencia previa escribiendo en teclados digitales, que es la que favorece la pericia. Igual que leer ayuda a leer mejor, a escribir se aprende escribiendo: con la práctica, aprende nuestra memoria humana y aprende también la memoria del terminal, que tiene en cuenta lo que hacemos nosotros o los demás, tanto para corregir lo que vamos tecleando como para prever lo que vamos a escribir. Cuando escribimos, nuestro cerebro va comparando con todo lo que hemos leído y escrito con anterioridad, y la aplicación del teclado hace otro tanto con las bases de datos a las que tenga acceso, sea nuestro diccionario personal o sean otros diccionarios y repertorios con términos o frases correctamente construidas...

        Qué importante es que las aplicaciones dispongan de las mejores colecciones de textos escritos, de los mejores diccionarios, como el de la RAE, de forma que escritores consagrados se sienten a nuestro lado y nos orienten en la construcción de frases, en los tiempos verbales, en las concordancias, en las tildes... Que nos avisen de los errores ortográficos o sintácticos, que nos propongan adjetivos o verbos. Al ir escribiendo con corrección y cada vez mejor, nuestra pericia y nuestro arrojo se multiplicarían. Los responsables de las aplicaciones de escritura están trabajando en ello, hay que permanecer atentos a las actualizaciones que van apareciendo, fijarse en qué novedades traen, cada vez lo harán mejor.

        Hagamos pruebas una y otra vez, considerémoslos como experimentos de degustación de nuevos sabores o prestaciones. Hay que acostumbrarse a este cambio y actualización continuos de las aplicaciones: las cosas cambian, ya no se quedan tal y como las adquirimos o instalamos. A algunos esto les parece una pesadez y lo justifican con buenos argumentos. Pero pensemos que aunque seguimos siendo los mismos en esencia, nosotros también cambiamos todo el rato, ¿no? Cada siete años se renueva el cien por cien de nuestras células: somos una duna, una onda que el viento del tiempo mueve sin descanso; seguimos siendo quienes éramos, pero también somos diferentes.

        Todo esto esta muy bien, pero volviendo al hoy por hoy, ¿cuál es el estado de la cuestión?, ¿qué forma de escritura me conviene utilizar?

        Esta entrada ha sido la segunda de la serie dedicada a la  lectura digital móvil y continúa en la titulada La mejor forma de escritura digital.

        sábado, 13 de septiembre de 2014

        Escritura dibujada, escritura tecleada y escritura dictada

        Nota autógrafa, con caracteres dibujados a mano
        Cuando escribimos con un bolígrafo sobre papel, dibujamos las letras y los signos de puntuación: estamos ante la forma tradicional de la escritura, la escritura dibujada. Y concretamente en su versión autógrafa, ya que los dibujos salen directamente de nuestra mano y poseen nuestra caligrafía personal. Creamos textos autógrafos. Eso hacemos cuando tomamos notas, escribimos resúmenes o redactamos una carta para enviar por correo ordinario.

        Sin embargo, cuando usamos un ordenador, pulsamos teclas que se convierten su vez en letras y signos en la pantalla. Es escritura tecleada. Se crean textos electrónicos que se pueden guardar en un archivo o compartirlo con algún destinatario, como al enviar una copia por correo electrónico o por algún programa de mensajería instantánea.


        Mecanografía a ciegas en un teclado de ordenador
        Hay todavía una tercera forma de escritura, la que se deriva de dictar el contenido. Hablas y alguien escribe, ¿es una mano humana?, sería escritura dibujada. ¿Un ordenador que convierte la voz en texto electrónico? Entonces sí, es una nueva forma, la escritura dictada. Lleva años intentando hacerse un lugar sin conseguirlo del todo, y si no que se lo pregunten a los servicios de atención al cliente, o a nosotros mismos, los clientes, ¿no?

        Cada día leemos textos que son fruto tanto de escritura dibujada como de escritura tecleada, con ventaja creciente para esta última, que va ganando terreno de forma irremediable. Y eso que aprender a escribir dibujando es una tarea de años y años, donde se llega a adquirir una pericia muy notable, llena de trucos, para ganar rapidez o complejidad. Pensemos en los apuntes de clase, por ejemplo, o en las notas rápidas que pegamos en la nevera o los esquemas y diagramas que creamos, con gran esfuerzo y habilidad, para resumir y estudiar con ellos.

        Por comparación, la escritura tecleada es de piñón fijo, rígida y limitada en las formas que puede adquirir y no es suficiente con un lápiz y un papel, necesita toda una infraestructura tecnológica que quita el hipo, desde electricidad a ordenador, monitor, teclado, ratón, cables..., uf.

        Y sin encambio –como escribiría alguien descuidado– el avance de la tecla es inexorable. El primer empujón lo dieron los ordenadores, que tras ocupar las oficinas desembarcaron en los hogares, para quedarse para siempre, incluso reproduciéndose, en forma de varios aparatos, para atender a los distintos miembros de la familia.
        El último empujón, que estamos viviendo, vino de la mano de los terminales móviles; solo tiene unos pocos años y su generalización en España lleva fecha del año 2012 o quizá verano de 2013, cuando tantos adolescentes se hicieron con un teléfono inteligente, regalo de unos padres generosos que querían estar a la última y también permanecer conectados de forma permanente con sus hijos, igual que ellos lo querían estar con sus amigos y compañeros. El WhatsApp logró esa proeza de poner de acuerdo a las generaciones y llevarnos a donde estamos.
        Tecleando con pulgares en una mensajería instantánea
        de un teléfono móvil

        ¿Que dónde estamos? Pues intentando escribir en los móviles y tabletas, que serán muy bonitos y útiles, pero en los que se escribe fatal: con abundantes errores, con pérdida de mucho tiempo en las correcciones y, en fin, muy lentamente.

        Bueno, ellos no, los muchachos y muchachas, ellos van muy deprisa, dale que te pego a los pulgares y sin importarles poner o no las tildes, que lo sé yo, que leo muchos guasaps. ¿Y las abreviaturas, y los emoticonos? ¿Y las fotitos y los audios empaquetados en las conversaciones? ¿Eso son formas de escribir? ¿Son formas «correctas» de escribir?


        Regular, regular. ¿Hay maneras de convertirlas en correctas forma de escribir? Por supuesto. 


        Pero lo primero que hay que hacer es conocer mejor las formas de escritura digitales que nos invaden.

        Tras los artículos dedicados al a lectura, esta entrada y las siguientes formarán una serie dedicada a la escritura digital móvil.