domingo, 26 de octubre de 2014

Experimentos de escritura digital 1. Teléfonos

Como se insinuaba en la entrada anterior de la serie,  La mejor forma de escritura digital, la mayor parte de los usuarios de terminales móviles utilizan los teclados que les vienen instalados, sin plantearse más cuestiones. Comprueban las dificultades para escribir que hemos mencionado y adoptan la modalidad de escritura que consideran les resulta más cómoda o eficaz. Son pocos los que hacen pruebas con diferentes teclados o aplicaciones de escritura, para poder escoger con mayor conocimiento de causa.

Los terminales Apple solo disponían de un teclado, el de fábrica, hasta que iOS8 ha abierto en 2014 la puerta a descargarse aplicaciones con otros diferentes.

En Android, esas aplicaciones son legión y hay para todos los gustos, pero hay que querer descargarlas, instalarlas, activarlas y probarlas. Lo cual impone un poco, así de primeras, pero en realidad es bastante fácil además de interesante experimentar con ellas.

Merece mucho la lleva probar algunas y tener la paciencia de asegurarnos de que escogemos la que mejor nos conviene.

Diseñemos algunos experimentos caseros, distinguiendo en primer lugar los tipos de terminal: teléfonos y tabletas.

1. La escritura digital en el teléfono móvil


El fabricante del teléfono suele aportar un teclado propio de la marca, el usado por la inmensa mayoría de los usuarios primerizos, que suele venir, en Android, acompañado del Dictado por voz de Google. Estas dos opciones son las que están disponibles cuando se nos activa el teclado virtual porque se ha pulsado en un campo de texto, sea el correo electrónico o un chat.

En la parte de inferior de la pantalla se muestra el teclado virtual y en la superior, en la barra de notificaciones, aparece un icono (rodeado en rojo en la figura) con la opción Seleccionar método de entrada. Esa opción es la que hay que utilizar cuando dispongamos de varios teclados y queramos utilizar uno u otro.

Arriba, en rojo, icono para seleccionar método de entrada
Además de las dos que suelen venir por defecto, vamos a descargar algunas aplicaciones gratuitas con funciones de escritura, Teclado de Google y Swifkey y, si se quiere una de pago, como Swype, por menos de un euro, para tener mayor variedad.

En Ajustes-Idioma e introducción-Teclados y métodos de entrada hay que hacer dos cosas:
  • Activar con una virgulilla aquellos teclados (de los descargados e instalados) que interese probar.
  • Escoger el teclado predeterminado.
Desde este momento, cuando vayamos a escribir:
  • Se nos activará el teclado predeterminado.
  • Pulsando en la barra de notificaciones de arriba y en la opción Seleccionar métodos de entrada, podremos cambiar de teclado fácilmente. Si queremos modificar el listado, se puede pulsar en Configurar métodos de entrada.
Pantalla para seleccionar el método de entrada de escritura

Podemos sintetizar las diferentes posibilidades que se nos abren para redactar en 5 modalidades principales de escritura digital móvil:
  1. Escritura dibujada
  2. Escritura tecleada pulsada con un único dedo, normalmente el índice.
  3. Escritura tecleada pulsada con ambos pulgares.
  4. Escritura tecleada deslizante, con un dedo, índice o pulgar...
  5. Escritura dictada.
Los teclados de los fabricantes suelen ofrecer todas las opciones de escritura, aunque lo más frecuente es que para la escritura dictada recurran al Dictado por voz de Google.
  1. Para la escritura dibujada se puede utilizar el del fabricante o Swype (otra opción es MyScript Stylus (Beta)).
  2. Para la escritura tecleada pulsada con un único dedo cualquiera de los teclados vale.
  3. Para la escritura tecleada pulsada con ambos pulgares, así mismo valen todos los teclados, aunque algunos permiten partir en dos el teclado para ponerlo todavía más fácil (Swiftkey o Swype).
  4. Los creadores de la escritura tecleada deslizante fueron los autores de Swype, pero ahora tanto Swiftkey como el Teclado de Google o los de los fabricantes suelen incluir esa modalidad.
  5. En la escritura dictada: reina el Dictado por voz de Google, aunque el Dragon de Swype todavía ofrece algunas ventajas.
Las combinaciones posibles son muchas: no existe una aplicación que lo haga todo mejor que las demás. Hay que probar las habilidades de cada una y comprobar cómo encajan en las nuestras. Al escribir nos encontraremos en la pantalla con los caracteres que se van trazando y además con la autocorrección, con la predicción de palabras, con la calidad del diccionario interno... No solo escribimos, sino que corregimos sobre lo que vamos escribiendo, y cada aplicación de escritura nos ayuda a su manera.

Experimento 1. Escritura digital en teléfono móvil: cinco modalidades con el mismo texto y un solo redactor


Uno mismo prueba las cinco modalidades utilizando un único texto a la vista, de al menos dos párrafos. Se pueden utilizar mensajes de chat, como WhatsApp, o notas, como Keep, para ir enviando los textos y poder verlos luego juntos. Se comprueba la rapidez, la facilidad de corrección, la pericia que se necesita para dominar cada técnica. La primera impresión no cuenta (sentimos pudor al dictar, cuesta un poco acomodarse a la deslizante...), hay que hacer el experimento varias veces. Proponérselo a los amigos. Contrastar los resultados. Bucear en las razones.

Tras todo esto, ¿con qué modalidad te has sentido más cómodo?

Experimento 2. Escritura digital en teléfono móvil: cinco modalidades con el mismo texto y diferentes redactores


Se necesita un grupo de mensajería instantánea, como un chat de grupo de WhatsApp. El experimento se puede realizar con unos en presencia de otros, o bien dispersos, y repetirse con personas distintas, hasta establecer un patrón.

El coordinador del experimento deberá, en primer lugar, seleccionar un texto de al menos dos párrafos, copiarlo al portapapeles, pegarlo en el chat y enviarlo en su momento. En segundo lugar, deberá comunicar las reglas, enviándolas a los participantes. Por ejemplo, las siguientes
  • Una: cada participante indicará mediante un mensaje en el chat qué modalidad de escritura quiere utilizar, de las cinco con las que estamos experimentando.
  • Dos: el coordinador remitirá al grupo un texto de al menos dos párrafos. Cuando llegue simultáneamente a todos el texto elegido que servirá de modelo, cada uno podrá comenzar a escribir el borrador con la modalidad escogida, corregirlo y enviar el mensaje, procurando que no contenga erratas ni errores.
  • Tres: al final, recibidos todos los textos, el coordinador avisará del fin del experimento con un mensaje y todos podrán comprobar el orden de llegada y la hora y minuto de cada mensaje así como la calidad del mismo. 
FOTO grupo de chat realizando la competición de modalidades de escritura

Lo esperable es que el resultado confirme el esquema generacional de abuelos, padres e hijos que hemos descrito más arriba, pero, claro, puede haber sorpresas. La incógnita más interesante de resolver es averiguar quién consigue ser más rápido: el joven con escritura tecleada pulsada con ambos pulgares, o el adulto con escritura tecleada deslizante, que la cosa suele estar reñida. Se logran velocidades respetables, aunque alejadas de las que se alcanzan en los teclados físicos de ordenador.

El caso especial, el más difícil de evaluar es el de la escritura dictada: consigue las mayores velocidades iniciales con diferencia, pero hay mucho que retocar, los signos de puntuación que no se crean, los errores de transcripción... Necesita también un tiempo de aprendizaje para reconocer nuestras expresiones... Pero acaso es el que tiene el futuro más prometedor y llegará un día en el que les hablemos a los aparatos con lenguaje natural, pero todavía no es el caso.

Proponemos un último experimento. Vamos paseando por el parque o la calle, con los auriculares puestos, los que vienen con el teléfono, que incorporan un micrófono ¿Has probado a dictar textos largos, monólogos, o anotaciones de un diario mientras vas caminando? ¿A decir en voz alta las ocurrencias que se vienen a la mente, a un ritmo pausado para que dé tiempo a la conversión a texto? ¿Has probado a enviar un mensaje largo de WhatsApp dictado (no de audio, ojo)? Como no se envía hasta que pulsar enviar, hay oportunidad de corregirlo. Creo que nos llevaremos una sorpresa con todas estas pruebas.

Esta entrada ha sido la cuarta de la serie dedicada a la  lectura digital móvil y continúa en la titulada Experimentos de escritura digital 2. Tabletas. 

sábado, 25 de octubre de 2014

PublicaMadrid ve la luz pública


 El pasado 22 de octubre de 2014 ha visto la luz pública un nuevo sitio web que permite localizar todas las publicaciones que la editorial Comunidad de Madrid ha publicado durante sus tres décadas de andadura y que se encuentran disponibles en algún soporte y conservan algún interés para el ciudadano. Este catálogo en línea cuenta en el día de hoy con 2.403 títulos, repartidos en todos los soportes posibles que ofrece la edición.

Quedan fuera las obras totalmente agotadas, que sin embargo se pueden consultar en el catálogo en línea de Bibliotecas.

Se denomina PublicaMadrid y para encontrar títulos no es necesario conocer el organismo editor concreto, ya que todas las obras son accesibles desde un único buscador, bastante austero pero muy efectivo.


Pruebe el lector a teclear Aranjuez, o Alcalá, o Manzanares, o Escorial y observará la variedad de resultados: planos de transportes, guías medioambientales, rutas turísticas, itinerarios artísticos, obras educativas, estadísticas... en fin, las competencias regionales traducidas en páginas de texto, con la fiabilidad y garantía de la administración pública.

El buscador admite establecer de entrada un filtro común a las búsquedas que se denomina Digital y que posibilita que todos los resultados sean no solo descripciones de las obras sino las obras en sí, para descarga o lectura inmediatas.


Ese clic da acceso a la Biblioteca Virtual de la Comunidad de Madrid, donde se encuentran las versiones digitales de las obras habitualmente impresas en papel: reproducciones digitales con los textos completos, accesibles a la lectura y a las opciones de selección de párrafos, para el copiar y pegar que necesiten los estudiantes, investigadores o interesados en dichas obras.

Los resultados de las consultas se presentan en forma de listados con las fichas breves de las obras y, si es el caso que la tenga, es posible acceder directamente a la versión Digital haciendo clic en el enlace correspondiente, que advierte del tamaño de descarga del archivo en Mb.

Si se desea más información hay que pulsar en el título, y el hipervínculo nos conducirá a la ficha completa de la obra, que ofrece numerosos datos catalográficos, para hacernos una idea precisa de la misma: desde el número de la referencia catalográfica que asigna el editor hasta la información de distribución sobre cómo se puede conseguir un ejemplar físico o virtual de la obra.


Este nuevo sitio web sustituye a otras páginas especializadas, como Edupubli o Culpubli, que ofrecían la información al día de sus respectivas Consejerías.

sábado, 18 de octubre de 2014

La mejor forma de escritura digital

De las diferentes formas de Escritura digital móvil, de las que tratábamos en la anterior entrada del blog, ¿cuál es la mejor, cuál es la que me conviene utilizar?

Veamos: ¿eres de la generación de los abuelos, de los padres o de los hijos?

Uno. Los abuelos están menos familiarizados con el mundo digital y prefieren la escritura tecleada con el dedo índice, pulsando tecla a tecla. Les es muy útil la autocorreccion y la predicción de palabras que tienen la mayoría de las aplicaciones de los teclados virtuales. Van lentos, pero seguros.

Escritura tecleada mediante pulsaciones con el índice

Dos. ¿Eres del grupo de los jóvenes, adolescentes y niños? ¿A que acierto si digo que sois partidarios de los pulgares palpitantes, tecla a tecla, a dos manos, para repartir esfuerzos e ir el doble de rápido, y no hacéis mucho caso ni de la autocorreccion ni de la predicción de palabras? Ni se ponen las tildes tampoco, eso retrasa mucho y disminuye la velocidad de vértigo que se pretende. Se economizan caracteres, intercalando en el texto abundantes abreviaturas, inventando formas nuevas si hace falta, innovando sin querer. Y se ahuyentan los malentendidos incorporando emoticonos, que ponen el énfasis en el aspecto irónico, bromista o serio del asunto. Esta es un cuestión muy seria, porque los malentendidos afectan a las relaciones personales tanto como las tildes, y no se pueden dejar escapar.

Escritura tecleada mediante pulsaciones con los pulgares
Tres. Por último, quedamos los sufridos padres, que no podemos alcanzar a nuestros hijos dale que te pego a los pulgares, porque no hemos jugado tanto a las consolas, y lo que nos suena del trabajo es el teclado de ordenador, así que sabemos mejor o peor donde están las letras y podemos ir pulsando con el índice y aprovechar correcciones y predicciones.

O podemos hacer otra cosa, mejor todavía, diseñada a medida para nosotros por una mente ingeniosa: usamos el dedo índice para dibujar lo más rápido posible la trayectoria de las palabras sobre el teclado virtual, deslizándolo por encima. En fin, escritura deslizante, la salvación del honor de los padres, que podemos competir, sin hacer el ridículo por la lentitud, con nuestros hijos. Incluso triunfar alguna vez en toda regla, por el respeto que tenemos a las tildes, que hace que creemos textos impecables y no pulsemos enviar hasta que no están perfectos. ¿O también nos vamos relajando con la ortografía? Total, por unas pequeñas erratas de nada, lo importante es que se me entienda...

Escritura tecleada deslizante con el dedo índice
Jóvenes, adultos o mayores, todos necesitamos teclados inteligentes, ayudantes digitales de redacción, y combinar el ansia de velocidad con la pulcritud necesaria para asegurar una comunicación rica y diversa. Y sí, habrá que aprender a usar emoticonos, porque los textos escritos de la nueva oralidad, como cuando chateamos, tienen el vigor y la inmediatez del lenguaje hablado pero no la entonación ni los gestos del hablante, y pueden ser muy ambiguos, de forma que se malinterpretan y la comunicación se va al traste.

Texto escrito en un chat completado con emoticonos.
Ahora los teclados y las aplicaciones dan acceso a conjuntos enteros de emoticonos, pero no se sabe si su éxito es en cierta medida un fracaso de la escritura, que por sí sola no puede deshacer los equívocos o enriquecer los textos todo lo que se desea.

La escritura digital móvil en las tabletas


Lo dicho vale para los teléfonos inteligentes, pero hay que matizarlo un tanto para las tabletas. Con el aumento del tamaño de las pantallas, que pasan de las cuatro o cinco pulgadas de los móviles a las siete, ocho o diez de las tabletas, los teclados crecen en la misma proporción y se hace más trabajoso utilizarlos, sobre todo si los dispositivos se colocan en formato apaisado, con la línea más larga en horizontal. También van siendo más pesados y cuesta más sujetarlos, con lo que se gana en tamaño pero se pierde en movilidad real.

Tamaños relativos de teclados en teléfonos y tabletas, en posición vertical u horizontal

Para soslayar esas dificultades, algunas aplicaciones permiten el teclado virtual partido en dos trozos, que se colocan en las esquinas, para la escritura pulsada con pulgares, lo que viene de perlas a la generación joven.

O permiten crear una versión más comprimida del teclado, el teclado compacto, lo que facilita recorridos más cortos en la escritura deslizante con el índice, y beneficia en particular a la generación de los padres y también de paso a la de los abuelos.

Con ambas soluciones, los más ágiles pueden escribir con una sola mano en la tableta, y por supuesto en el móvil, dejando libre la otra para ocuparse en otras atenciones, como agarrarse a la barra del autobús o sujetar la bolsa.

Algunos teclados permite personalizar el tamaño, incluso hacerlo flotante sobre la pantalla. Hay muchas opciones disponibles en las distintas aplicaciones de escritura.

Queda además otra posibilidad que no era factible antes y que se abre ahora para las pantallas más grandes, aunque no para las pequeñas: la escritura pulsada con todos los dedos en teclado virtual, la mecanografía a ciegas de los velocistas de la escritura tecleada de los ordenadores trasladada ahora a la escritura móvil.

Esta sería la mejor y más rápida de todas, pero los expertos señalan algunas dificultades de peso para su consagración, que analizaremos en otro artículo, más adelante.

Escritura dibujada, escritura dictada, escritura tecleada pulsada y escritura tecleada deslizante, he aquí las cuatro formas principales de la escritura móvil en la actualidad. La mejor forma de escritura digital es con la que te quedas después de probarlas todas y de juzgar los resultados.

Esta entrada ha sido la tercera de la serie dedicada a la  lectura digital móvil y continúa en la titulada Experimentos de escritura digital 1. Teléfonos.

miércoles, 24 de septiembre de 2014

Escritura digital móvil

Veíamos en la entrada anterior, Escritura dibujada, escritura tecleada y escritura dictada, cómo el avance de la tecla es imparable y está por todas partes.

Las teclas de los ordenadores se organizan en teclados físicos de más de cien botones, con las letras, números y otros signos y símbolos a la distancia de una pulsación de alguno de los diez dedos. Predomina el modelo QWERTY, que recibe el nombre de la ordenación de sus caracteres, que en la versión española incluye 27 letras, con la eñe junto a la ele y bajo la pé, a mano derecha.

Teclado físico QWERTY en español

Los que han aprendido mecanografía a ciegas son capaces de escribir mirando a la pantalla y no al teclado, pero los demás tenemos que fijarnos alternativamente en un sitio y en otro, para teclear, leer lo escrito, corregir si es necesario y seguir tecleando. Así era, y sigue siendo, la escritura digital tecleada para la mayoría de los mortales.

Y en esto llegó la escritura móvil. En propiedad, se debe decir escritura digital móvil, porque los teclados, que ya eran electrónicos y digitales, pero no móviles, echaron a andar y a desplazarse con la persona en vez de obligarla a sentarse delante de donde estuviera conectado el ordenador del que dependía. Ahora llevamos los teclados siempre con nosotros, incrustados en el teléfono móvil o la tableta, para escribir en cualquier momento y lugar.

¿Y qué diferencia hay con los tiempos antiguos de escritura móvil, cuando los abuelos y los padres éramos jóvenes, y llevábamos siempre con nosotros el lápiz o el bolígrafo y una libretita para anotar nuestras cosas? ¿No era móvil también?

Oh, sí, lo era; precisamente estamos intentando recuperar esa movilidad, porque los ordenadores nunca la han tenido de verdad. Sus contenidos fluyen que es una maravilla, pero ellos mismos no lo hacen, son unos pesados, unos trastos. Hasta los portátiles no hay quien los transporte.

Pero parece que estamos consiguiendo una movilidad verdadera con los nuevos terminales ligeros, que se pueden utilizar esencialmente con una mano, como los telefonillos (telefoninos dicen los italianos), o con las dos, como las tabletas. Las últimas generaciones de dispositivos cuentan con pantallas capacitivas, que se utilizan sin teclas físicas, tocando con los dedos suavemente (para aplicar la diferencia de carga eléctrica de la piel) y de manera directa en las pantallas. La inmensa mayor parte además utiliza teclados virtuales que se abren en la pantalla, sin teclas físicas que apretar, pero con teclas virtuales para pulsar.

Y lo cierto es que la gente lleva los terminales en el bolsillo o en el bolso y aprovecha cualquier momento para interaccionar con ellos. Basta fijarse en los autobuses o en el Metro, en las salas de espera, en los bancos de la calle, en las playas para concluir que la gente los usa con frecuencia y que lee en ellos constantemente y, según parece, razonablemente bien. ¿Y escribir bien, también se puede? Muchos se quejan de que no, pero nuestros hijos escriben que se las pelan, febrilmente. ¿Entonces?

El panorama cambia cada día, pero hoy por hoy la cosa en la escritura digital móvil  está más o menos como sigue:

Se pueden dibujar letras mediante algunas aplicaciones, de forma análoga a como se hace en papel, pero la conversión en texto es lenta y algo desesperante para el que quiere redactar algo extenso. Va mejor si se usa un estilo (así lo llama DRAE, como actualización del stilus, punzón con el cual escribían los antiguos en tablas enceradas), pero peor si se usan los dedos directamente en la pantalla. No obstante, el aficionado a las notas autógrafas tiene aquí su opción propicia.

La gran promesa de la tecnología digital es la escritura dictada, pero deberá ser una que funcione bien convirtiendo la voz en texto electrónico, ya que todavía tiene notables obstáculos que salvar: reconocer los signos de puntuación, la personalización, el pudor a dictar en voz alta, cómo realizar la corrección de las erratas, la necesidad de estar conectado para que la aplicación pueda utilizar bases de datos no locales... Funciona mucho mejor de lo que la gente cree, pero peor que otros sistemas que son los más utilizados, y eso quiere decir la escritura tecleada, de la que nos ocuparemos con detalle.

En realidad hay muchas formas de teclear, que dependen de como encajen entre sí diversas variables relacionadas con el usuario y el terminal: pulsar con una mano o con dos, con los pulgares o con el dedo índice u otro, en teclados con teclas físicas o con teclas virtuales, de tamaño pequeño o mediano, o completo, partido o compacto, de escribir conectados o sin conexión...

Pero sobre todo, cuenta mucho la experiencia previa escribiendo en teclados digitales, que es la que favorece la pericia. Igual que leer ayuda a leer mejor, a escribir se aprende escribiendo: con la práctica, aprende nuestra memoria humana y aprende también la memoria del terminal, que tiene en cuenta lo que hacemos nosotros o los demás, tanto para corregir lo que vamos tecleando como para prever lo que vamos a escribir. Cuando escribimos, nuestro cerebro va comparando con todo lo que hemos leído y escrito con anterioridad, y la aplicación del teclado hace otro tanto con las bases de datos a las que tenga acceso, sea nuestro diccionario personal o sean otros diccionarios y repertorios con términos o frases correctamente construidas...

Qué importante es que las aplicaciones dispongan de las mejores colecciones de textos escritos, de los mejores diccionarios, como el de la RAE, de forma que escritores consagrados se sienten a nuestro lado y nos orienten en la construcción de frases, en los tiempos verbales, en las concordancias, en las tildes... Que nos avisen de los errores ortográficos o sintácticos, que nos propongan adjetivos o verbos. Al ir escribiendo con corrección y cada vez mejor, nuestra pericia y nuestro arrojo se multiplicarían. Los responsables de las aplicaciones de escritura están trabajando en ello, hay que permanecer atentos a las actualizaciones que van apareciendo, fijarse en qué novedades traen, cada vez lo harán mejor.

Hagamos pruebas una y otra vez, considerémoslos como experimentos de degustación de nuevos sabores o prestaciones. Hay que acostumbrarse a este cambio y actualización continuos de las aplicaciones: las cosas cambian, ya no se quedan tal y como las adquirimos o instalamos. A algunos esto les parece una pesadez y lo justifican con buenos argumentos. Pero pensemos que aunque seguimos siendo los mismos en esencia, nosotros también cambiamos todo el rato, ¿no? Cada siete años se renueva el cien por cien de nuestras células: somos una duna, una onda que el viento del tiempo mueve sin descanso; seguimos siendo quienes éramos, pero también somos diferentes.

Todo esto esta muy bien, pero volviendo al hoy por hoy, ¿cuál es el estado de la cuestión?, ¿qué forma de escritura me conviene utilizar?

Esta entrada ha sido la segunda de la serie dedicada a la  lectura digital móvil y continúa en la titulada La mejor forma de escritura digital.

sábado, 13 de septiembre de 2014

Escritura dibujada, escritura tecleada y escritura dictada

Nota autógrafa, con caracteres dibujados a mano
Cuando escribimos con un bolígrafo sobre papel, dibujamos las letras y los signos de puntuación: estamos ante la forma tradicional de la escritura, la escritura dibujada. Y concretamente en su versión autógrafa, ya que los dibujos salen directamente de nuestra mano y poseen nuestra caligrafía personal. Creamos textos autógrafos. Eso hacemos cuando tomamos notas, escribimos resúmenes o redactamos una carta para enviar por correo ordinario.

Sin embargo, cuando usamos un ordenador, pulsamos teclas que se convierten su vez en letras y signos en la pantalla. Es escritura tecleada. Se crean textos electrónicos que se pueden guardar en un archivo o compartirlo con algún destinatario, como al enviar una copia por correo electrónico o por algún programa de mensajería instantánea.


Mecanografía a ciegas en un teclado de ordenador
Hay todavía una tercera forma de escritura, la que se deriva de dictar el contenido. Hablas y alguien escribe, ¿es una mano humana?, sería escritura dibujada. ¿Un ordenador que convierte la voz en texto electrónico? Entonces sí, es una nueva forma, la escritura dictada. Lleva años intentando hacerse un lugar sin conseguirlo del todo, y si no que se lo pregunten a los servicios de atención al cliente, o a nosotros mismos, los clientes, ¿no?

Cada día leemos textos que son fruto tanto de escritura dibujada como de escritura tecleada, con ventaja creciente para esta última, que va ganando terreno de forma irremediable. Y eso que aprender a escribir dibujando es una tarea de años y años, donde se llega a adquirir una pericia muy notable, llena de trucos, para ganar rapidez o complejidad. Pensemos en los apuntes de clase, por ejemplo, o en las notas rápidas que pegamos en la nevera o los esquemas y diagramas que creamos, con gran esfuerzo y habilidad, para resumir y estudiar con ellos.

Por comparación, la escritura tecleada es de piñón fijo, rígida y limitada en las formas que puede adquirir y no es suficiente con un lápiz y un papel, necesita toda una infraestructura tecnológica que quita el hipo, desde electricidad a ordenador, monitor, teclado, ratón, cables..., uf.

Y sin encambio –como escribiría alguien descuidado– el avance de la tecla es inexorable. El primer empujón lo dieron los ordenadores, que tras ocupar las oficinas desembarcaron en los hogares, para quedarse para siempre, incluso reproduciéndose, en forma de varios aparatos, para atender a los distintos miembros de la familia.
El último empujón, que estamos viviendo, vino de la mano de los terminales móviles; solo tiene unos pocos años y su generalización en España lleva fecha del año 2012 o quizá verano de 2013, cuando tantos adolescentes se hicieron con un teléfono inteligente, regalo de unos padres generosos que querían estar a la última y también permanecer conectados de forma permanente con sus hijos, igual que ellos lo querían estar con sus amigos y compañeros. El WhatsApp logró esa proeza de poner de acuerdo a las generaciones y llevarnos a donde estamos.
Tecleando con pulgares en una mensajería instantánea
de un teléfono móvil

¿Que dónde estamos? Pues intentando escribir en los móviles y tabletas, que serán muy bonitos y útiles, pero en los que se escribe fatal: con abundantes errores, con pérdida de mucho tiempo en las correcciones y, en fin, muy lentamente.

Bueno, ellos no, los muchachos y muchachas, ellos van muy deprisa, dale que te pego a los pulgares y sin importarles poner o no las tildes, que lo sé yo, que leo muchos guasaps. ¿Y las abreviaturas, y los emoticonos? ¿Y las fotitos y los audios empaquetados en las conversaciones? ¿Eso son formas de escribir? ¿Son formas «correctas» de escribir?


Regular, regular. ¿Hay maneras de convertirlas en correctas forma de escribir? Por supuesto. 


Pero lo primero que hay que hacer es conocer mejor las formas de escritura digitales que nos invaden.

Tras los artículos dedicados al a lectura, esta entrada y las siguientes formarán una serie dedicada a la escritura digital móvil.

sábado, 30 de noviembre de 2013

Para leer epubs con el navegador


Si se quiere leer un libro electrónico con formato epub en el ordenador, lo más cómodo es utilizar el navegador, aunque primero deberemos añadirle a este último un complemento o extensión que lo permita.
Para Google Chrome existe Readium y para Mozilla Firefox existe EPUBReader.


Ambos crean bibliotecas digitales personales: sacan copias de los archivos originales y las almacenan en una carpeta específica, propia de la extensión: organizan un catálogo propio.

Readium detecta errores de maquetación (que se pueden corregir por ejemplo con Sigil) y permite leer libros electrónicos en formato EPUB3, con efectos incrustados de audio, vídeo y animación o interactividad .

sábado, 5 de octubre de 2013

Un día digital en la vida: el lector salvaje y el editor expectante

«Me levanto y leo en línea las noticias, en la tableta o en el móvil, también las escucho en la radio. Voy al trabajo y leo en el móvil, conectado a la wifi del autobús o si paseo o voy en metro, leo desconectado, una novela que me pasaron el otro día, un epub.

»Veo que cada vez más gente lee a mi lado en lectores de tinta electrónica, habrá que hacerse con alguno, ya son muy baratos.

»En el trabajo leo en el ordenador, las cosas del trabajo y también periódicos digitales, y otras webs y blogs. Eso en el navegador, pero también escribo y leo en el procesador de textos y desde luego atiendo el correo electrónico.

»También leo algunos papeles impresos que me llegan o que yo mismo imprimo, aunque cada vez en menor número. Leo y leo, sin parar.

»Cojo de buen gusto la novela impresa que me recomiendan y me prestan, pero miraré si la encuentro en digital, porque resulta incómodo llevar el volumen de un lado para otro. Además, en realidad son varios volúmenes los que estoy leyendo a la vez, una novela y un ensayo, y para después de las noticias, poesía o teatro. Creo que soy un lector salvaje», dice el lector salvaje.

Los editores digitales buscamos dónde se esconden los lectores para ofrecerles nuestras obras y resulta que están por todas partes, quietos algunos pero otros muchos moviéndose, mientras van leyendo a plena luz del día, aunque un poco en sombra si utilizan la tableta o el móvil en vez del ereader.

Al principio la edición digital era sólo para disfrutar las digitalizaciones en el monitor de ordenador, y las imágenes de textos, en realidad fotos de textos, eran suficientes, pero pronto se descubrió que faltaba lo principal y precisamente lo que es propio del texto electrónico, la posibilidad de buscar, copiar y pegar, o anotar digitalmente en él, sin perturbarlo.

Se volvió una exigencia realizar la doble edición, la de la imagen y la del texto electrónico, como en efecto llevaron a cabo muchas bibliotecas digitales y suelen hacer también los editores de obras impresas como complemento a las mismas. El formato pdf posibilita el dos por uno, guardando de forma impecable tanto la forma original como el contenido buscable.

Pero hete aquí que la expansión de la Red y la multiplicación de las pantallas baratas de todos los tamaños ha obligado a editar en formatos que puedan ser leídos en los diferentes terminales, algunos pequeños como los móviles, otros medianos como las tabletas o los lectores electrónicos, y otros grandes como los portátiles y ordenadores.

Los editores digitales deben editar también, por tanto, en formatos con texto líquido, fluyente, que se adapte al tamaño de la pantalla del terminal, formatos como el HTML, que es el habitual de las páginas web de la Red, protocolo que ya tiene más de dos décadas, desde que Tim Berners-Lee lo regaló a los lectores digitales para que navegaran libre y gratuitamente por Internet.

El formato epub, que es hoy por hoy el estándar editorial abierto para difusión de libros electrónicos, también es HTML. Así que no queda más remedio que estudiar esta nueva lengua, el HTML y su prima CSS, que lo bueno que tienen es que están en inglés y así se matan dos pájaros de un solo tiro, el HTML y el inglés.

Estudiarla, sí, y aprenderla y ponerla en práctica, claro, como antes se aprendía a imprimir a base de ir imprimiendo, y así poder explorar y exprimir todas las posibilidades expresivas que puede tener la edición digital, que la verdad sea dicha, desconocemos todavía.

Porque luego queda la tarea de difundir las publicaciones, y para cumplir ese loable objetivo habrá que tener muy en cuenta las condiciones que ponen los lectores: unos querrán leer en línea, conectados, y otros fuera de línea, sin conexión pero estando en posesión del archivo correspondiente, que querrán descargar primero de alguna parte.

Y además querrán poder leer el mismo texto pasando de un dispositivo a otro, una novela, en el móvil, si van en un transporte, o en la tableta, si ya están sentados en casa; o puede tratarse de una cosa del trabajo que tienen que terminar, que quedó pendiente en el ordenador de la oficina, y ahora, camino a casa, se puede revisar.

Para que el acceso a la lectura sea sincronizado, hay que recurrir a la nube, donde se custodia el texto digital y al que se puede acceder indistintamente desde los diferentes artefactos lectores. Ese acceso que desea el lector, se lo puede dar el editor-distribuidor de la obra, una plataforma de lectura por suscripción, por ejemplo, o lo puede organizar el propio lector recurriendo a alguna de las múltiples ofertas de almacenaje virtual en la mencionada nube, donde sube el archivo que interesa.  Incluso, hay quienes colocan ya en ella la biblioteca digital personal que están montando en pararelo a la de papel impreso, donde coleccionan las lecturas que interesan, de una forma cada vez mejor organizada.

El lector salvaje que manifiesta unas preferencias lectoras como las descritas hasta aquí no se corresponde bien con un editor expectante, más bien necesita un editor desenvuelto y versátil, un multieditor podemos llamarlo, que se suelte la melena y pruebe a situar textos, donde el lector pueda encontrarlos y queréselos llevar consigo, y además cumplan sus exigencias de contener texto líquido buscable, anotable y compartible.

La historia de la edición digital enseña la necesidad de convertir los textos en lectura móvil y accesible, de atender a todos los soportes y de difundir los textos en múltiples escaparates o en unos lo más grandes posibles, concentrando la oferta y facilitando que el lector los encuentres porque busca donde hay muchos otros.

El de editor es un oficio que ha ido cambiando con el tiempo: hace poco, en el siglo XIX, se desgajó del oficio de librero, con el que se confundía. Y ahora en el siglo XXI se junta al de autor para crear el oficio de autor-editor, del que hay innumerables ejemplos por todas partes, ya que está al alcance de la mano de cualquiera, dadas las facilidades tecnológicas para publicar.

Por otro lado, el editor se asimila en nuestro tiempo también al distribuidor y al vendedor, lo que supone de hecho la vuelta al editor-librero, que reúne un cúmulo de funciones de edición y difusión y distribución.

 Pero, tal y como es su esencia, el editor sigue siendo el que elige los textos de los autores (a veces es él mismo el autor) y les da la forma adecuada para su difusión (que a veces realiza también él).

Hay muchos tipos de editores digitales y, por tanto, de ediciones o publicaciones. Roger Chartier distingue entre comunicación electrónica, caracterizada por la inmediatez y por ser fragmentaria y gratuita, y la edición electrónica, definida por una pensada política editorial, los derechos de autor y la actividad comercial, aunque esas diferencias se desdibujan más cada día.

«Ya no existe un único campo editorial en el que operen los editores en exclusividad, sino un campo editorial expandido, digitalmente extendido, donde conviven blogs, repositorios abiertos, periódicos y revistas, con propuestas propiamente editoriales.» dicen Manuel Gil y Joaquín Rodríguez.

Y surgen especies editoriales nuevas y extraordinarias, como los bibliotecarios-editores digitales, aquí presentes, como ejemplo de las instituciones de la memoria que digitalizan los fondos que con tanto trabajo custodian, y los multidifunden, por usar un verbo a propósito. Como hace la Biblioteca Regional en su Biblioteca Digital de Madrid, por ejemplo, o la Biblioteca Nacional.

Y llevan a cabo auténticas nuevas ediciones de los textos, aunque respetando el espíritu y la carne de las ediciones originales, pero los diversos formatos son digitales, y su difusión también y por tanto tienen que tomar decisiones características de los editores.

Creo que la edición pública digital puede tener mucho que decir y ofrecer ante el tsunami digital que vivimos y que intentamos comprender y domesticar, dadas las enormes oportunidades que brinda.

Corresponde también a las instituciones de la memoria la conservación en la medida de lo posible de esta bibliografía digital española que se multiplica cada día, y el Depósito legal electrónico, con su afán de observar e intervenir, es un paso importante en esa dirección. Aunque la nueva legislación hace responsables a los editores del Depósito legal, sin embargo parece que los exonera (nos exonera) de la gestión de mismo, ya que corresponderá a los centros de conservación la decisión sobre la captura de su fondos. Pero los editores (nosotros) queremos ser capturados, cosechados, que hagan harvesting con nuestras obras.

Madrid, 4 de octubre de 2013

Liber 2013. Mesa redonda sobre el Depósito legal electrónico. «Un día digital en la vida: el lector salvaje y el editor expectante». Intervención de Javier Fernández Delgado